Cádiz, Portada

La Virgen de la Esperanza de la Línea de la Concepción, la dolorosa que perdimos

Un incendio ha destruido esta mañana a la Señora de San Bernardo

Los mayores de La Línea recuerdan cómo en 1947 se producía la primera salida procesional de la cofradía de la Esperanza. Todavía no se había convertido en hermandad y la imagen que recorrió las calles fue la de una talla de la Virgen del Carmen, de tan arraigada presencia en la costa. Curiosamente en su primer desfile procesional se denominó Santo Crucifijo de la Salud y Nuestra Señora de la Esperanza, aunque estas imágenes seguían siendo la Virgen del Carmen, acompañada por el Cristo del Mar, a quien también cambiaron la advocación.  

Al frente estuvo siempre el padre Justo Martínez, gran impulsor de esta asociación que acabaría convirtiéndose en hermandad de penitencia. Tampoco se entienden sus primeros años de vida sin Guillermo Veneroni, quien presidió la primera junta.

El mundo de la Semana Santa de La Línea de la Concepción vive un importante auge en la década de los años cincuenta. La primera de las imágenes que desembarcó fue la Virgen de la Esperanza, en 1951, obra de Ortega Brú. Después fueron formando parte del patrimonio cofradiero el Medinaceli (1952), la Flagelación (1954), las Angustias (1954), los Dolores (1956) y la Amargura (1957). Con la llegada de la Virgen del Mayor Dolor (1948) y con el Cristo de la Misericordia (1960) en apenas doce años ocho imágenes se incorporaron a la Semana Santa.  

La segunda mitad del siglo XX se inicia por tanto con la llegada de la Virgen de la Esperanza. 1951 fue un año clave para la incorporación. La dolorosa recorrería las calles sobre un paso ejecutado por Antonio García, capataz por entonces de la cofradía, saliendo de una pequeña capilla que poseía en la calle Gaucín. Tres años más tarde estrenaría paso de palio, adquirido a una hermandad de Jerez, de estilo renacentista, donde iría la imagen hasta 1985.

Los años cincuenta fueron cruciales para asentar el espíritu de la corporación. En patrimonio, el torero Mondeño donó un traje de luces que fue utilizado para una saya, siendo confeccionada por las Hijas de la Caridad, de Jerez. Era 1955, año en el que Antonio Barroso, gobernador militar del Campo de Gibraltar, dona su fajín. Por su parte, las monjas adoratrices bordaron el escudo de la Esperanza en el manto de la dolorosa.

De las dificultades a los años dorados

Pero en 1960 se vive un triste capítulo. Un cirio encendido acaba prendiendo en la imagen, sufriendo severos daños sobre todo en la cara y el rostro. Ortega Brú, su autor, se ofrece rápidamente en cuanto es informado de la noticia, para reparar los daños que las llamas han causado. Fue una década donde la Virgen de la Esperanza se reencontró con La Línea en diferentes días. De salir el Viernes Santo en 1964 pasó a hacerlo el Domingo de Ramos. Un año más tarde lo hizo el sábado y en 1966 volvió a su día de salida. En los años setenta sucedería este hecho en 1977, cuando la lluvia impidió que saliera el Viernes Santo, haciendo lo propio un día después.

En 1973 aparecen de nuevo los problemas. El local desde el que salía corría peligro de derrumbe, teniendo que ser apuntalado. La ayuda del Ayuntamiento fue crucial para que finalmente pudiera hacer su estación de penitencia. En 1975 fueron las cuestiones económicas las que propiciaron que no saliera el Viernes Santo.

Nuevos cambios en los ochenta que apuntan en buena dirección. Un crecimiento importante de hermanos que se ve acompañado por un empuje en el ámbito patrimonial. En 1983 estrena el manto donado por Luis Moreno y un año después José Gallego pinta un retrato de la dolorosa, que hoy en día puede contemplarse en el simpecado. En 1986 llega el Cristo del Amor, de Antonia Begíjar, bendecida en la cuaresma de aquel año en Madrid (sería sustituido en 1997 por el actual, de Hernández León).

De manera extraordinaria proceisona la Virgen de la Esperanza en 1986. Llegaba después de haber pasado unos meses en Sevilla, en los talleres de Hernández León, quien acometió diversas actuaciones sobre la imagen. En una sencilla parihuela el barrio de San Bernardo se quedó pequeño para recibir a su Virgen de la Esperanza.

Otro capítulo histórico para la hermandad sucedió en agosto de 1997 y del que este año se cumplen 25 años. La Virgen de la Esperanza en recuerdo de la primera salida procesional, transitó por las calles llegando al Hospital Municipal, donde se descubrió una placa que daba el nombre de la Virgen a la plaza próxima al centro sanitario.

En los últimos años el patrimonio de la Virgen no ha parado de crecer. En 2006 estrena un manto realizado bajo la dirección y diseño de Jorge Birkinshaw. En 2020 entra a formar parte de su ajuar una saya basada en un traje de torero donado por Ismael Santiago Manciño.

La devoción a la dolorosa no paró de crecer. Tanto que en 1993 se cristalizó una idea que venía fraguándose tiempo atrás. El sábado anterior al Domingo de Pasión la parroquia de San Bernardo, su sede canónica, acogía el I Acto de Exaltación de la Esperanza, donde la Virgen, engalanada, preside un acto que pronto se convirtió en una cita ineludible del cofrade linense.

En la mañana de este 28 de mayo, un incendio ha calcinado la imagen de la Reina de San Bernardo. Nuevamente provocado por un cirio. Otra vez. Nadie imaginaba que el pasado 15 de mayo, cuando recorrió las calles de su barrio en rosario de la aurora, lo haría por última vez.   

Virgen de la Esperanza