La Santísima Virgen de la Estrella de Jerez, ha sido repuesta al culto este viernes tras permanecer en el taller del restaurador e imaginero Fernando Aguado Hernández desde el pasado seis de diciembre para someterse a un proceso de restauración aprobado por el propio cabildo de hermanos. Los trabajos que se le han realizado a la imagen han sido fundamentalmente estructurales además de una limpieza superficial de la policromía.
En concreto se ha procedido a limpiar la policromía respetando la voladura original del autor, sin borrar su edad ni su sello, consolidación de soporte, nuevo candelero y brazos y reintegración de las múltiples pérdidas interiores y desgastes de la policromía, muy acusados en las manos. Una intervención que ha propiciado que la bellísima dolorosa vuelva a lucir e todo su esplendor.
El oratorio ha acogido el rezo del santo rosario y posteriormente una eucaristía de acción de gracias por este acontecimiento tan esperado. Como nota extraordinaria y debido a la cercanía de los cultos cuaresmales que se inician en la próxima semana, se da la curiosa circunstancia que la Virgen permanecerá vestida de hebrea, vestimenta habitual de las dolorosas durante el periodo cuaresmal.
La Virgen es obra de Sebastián Santos Rojas, quien la gubiase en 1972. Es una imagen de candelero para vestir, efectuada en ciprés, de uno con sesenta y ocho metros de altura. Fue bendecida el 27 de mayo del mismo año por el Rvdmo. Sr, Obispo Vicario, don José María Cirarda Lachiondo. La imagen fue realizada por iniciativa propia y responde a un modelo de retrato idealizado de la hija del escultor, Pilar, que había ingresado en el Convento de clausura de las Carmelitas.
La talla, neobarroca, refleja a un Virgen joven, idealizada en su juventud, sosteniendo la cabeza erguida y dirigiendo la afligida mirada al frente. La expresión de su rostro es de un dolor intenso, pero no desfigura los rasgos fisionómicos en un rictus amargo, sino se mantiene el ademán contenido, como si la Virgen llorara suavemente, sin exagerar el propio llanto. Bajo un ceño con fuerza contraído en señal de dolor se hallan unos expresivos ojos de cristal, profundos e inmensos, con las pestañas postizas en los párpados superiores y finamente pinceladas en los inferiores.
El artista de Higuera de la Sierra, cuidaba en especial la predisposición de las pupilas; para esto usaba la técnica de fijación de los óvalos de cristal a base de cera (materia que facilita dicha operación y que a veces dejaba una corrección, incluso una vez encolada y pegada la mascarilla). Lleva cinco lágrimas de cristal, dos en la mejilla derecha y tres en la izquierda, siendo una nota predominante del autor, que una de ellas permanezca en el labio. El perfil es afilado, la nariz es recta y larga sin exageraciones hebraicas, y los labios están levemente entreabiertos, como emitiendo un suspiro o un quejido, mostrando meridianamente la dentadura tallada.
Como es habitual en su autor, presenta un impecable trabajo en la policromía, con los pómulos y las cuencas orbitales enrojecidos como consecuencia del lloro. Las manos son finas, alargadas y expresivas. Aparecen extendidas, portando un pañuelo en la derecha y un rosario en la izquierda. Para finalizar, hay que hacer notar que la encarnadura de la Virgen de la Estrella es de tono oscuro, dando un aspecto moreno al rostro. Con esta clase de encarnadura, el artista volvió a evadirse un tanto de la realidad, atroz y desgarradora, del drama de la Dolorosa. La anatomía en su conjunto presenta unos caracteres diferentes de las Dolorosas del periodo medio (1951-mil novecientos sesenta y cinco) de la producción del autor. El óvalo facial redondeado nos recuerda a la Virgen de la Soledad de Palomares (Trebujena, Cádiz). Es una de las últimas dolorosas de esta etapa y sin duda se puede situar entre las más logradas.
Como curiosidad, el escultor sevillano Antonio Castillo Lastrucci, acostumbraba a colocar cinco lágrimas a sus Dolorosas, con el objeto de representar una pena honda, un lloro copioso y de esta forma, atraer la atención del espectador cara el drama íntimo que sufre la Madre de Dios. Sebastián Beatos Rojas, que tenía la costumbre de poner 7 lágrimas a sus Dolorosas, en Nuestra Señora de la Estrella puso cinco, quizá dejándose influir por el estilo del propio Castillo.
Solemne Quinario
En otro orden de cosas, el próximo miércoles 26 de febrero a las 20.45 horas de la tarde, comenzará el Solemne Quinario en honor de los Titulares dela corporación. Los mismos se iniciarán diariamente con el rezo del Santo Rosario, Ejercicio del Quinario y Eucaristía oficiada por el Rvdo. Padre Fray Salvador Serralta Villaplana, O.PP.
En la jornada del domingo 1 de marzo a las 11 horas, celebración del último día de estos cultos, finalizando con Exposición de Su Divina Majestad, Procesión Claustral, Bendición y Reserva. En la antesala de estos cultos, el sábado 22 a las 19.45 horas de la tarde, tendrá lugar la recepción canónica de hermanos así como imposición de medalla de oro a los que cumplen su cincuenta años en el seno de la misma.









