La Virgen de la Paz y el Corpus de 1926

La imagen salió aquel año formando parte de la procesión

Los otros santos que formaron parte de la procesión del Corpus

Cráneos, falanges, un velo de la Virgen… Reliquias en el Corpus

No se sabe con exactitud cuándo Nuestra Señora de la Paz llegó a la parroquia de Santa Cruz. Según refieren distintos historiadores debió ser entre los últimos meses de 1874 y 1876, que es cuando se tiene constancia de un boceto dibujado por Virgilio Mattoni donde se observa un retablo que iría destinado a cobijar esta talla, que llegó proveniente de la parroquia de la Magdalena.

Y en citado documento se observa la figura de la obra, por lo que debió ya estar en el templo de la calle Mateos Gago. Dejó un lugar donde no recibía culto, pero también su advocación primitiva, la de Nuestra Señora del Rosario. Realizada en el siglo XVI, se atribuye a Jerónimo Hernández. María aparece sedente –el rico sillón es de época posterior desconociéndose el aspecto del primitivo– presenta la iconografía varias particularidades. El Niño Jesús se presenta en su derecha y no a la izquierda como podemos verlo en otras imágenes. Y se muestra de pie, no sentado sobre su rodilla, sosteniendo con sus manos el rosario. Mientras que este mira a María, la Virgen lo hace al devoto, esbozando una ligera sonrisa. La imagen mide 1,36 centímetros, situándose artísticamente en tránsito del manierismo al barroco.

Entre las restauraciones de las que tenemos constancia destaca la efectuada en el siglo XVIII donde con telas encoladas se reparó el estofado de la talla, sustituyendo los ojos existentes por unos de cristal y cambiando la mano izquierda de la Virgen por una de plomo, que había venido sufriendo diversos problemas al sostener el cetro que poseía. La más reciente fue efectuada por Ricardo Comas en 1989.

La Virgen de la Paz pasa por ser una de las imágenes más desconocidas de la ciudad, a pesar de su calidad artística. Pero también lo es su historia. Sobre todo, sus orígenes. No se sabe quién la encargó o la configuración del retablo donde fue cobijada, mandado realizar este por Pablo de Melgosa en 1579. Tampoco el espacio ocupó tras hundirse la techumbre del primitivo templo de San Pablo en el siglo XVII.

La Virgen de la Paz y el Corpus

Si analizamos la celebración del Corpus en las primeras décadas del siglo XX observamos que la inclusión fugaz de pasos en el cortejo era la tónica dominante. A los que lo hacían con regularidad había que sumar los que salían por algún motivo, en ocasiones para conmemorar alguna efeméride. La Virgen del Voto, la Pastora de Capuchinos, Santa Ana, la Virgen y el Niño o la Sacra Familia de la Magdalena son algunos de los ejemplos. Curiosamente esta última lo hizo en 1928 pero dos años antes sería Nuestra Señora de la Paz la que formara parte del cortejo.

De aquella jornada queda un documento gráfico del archivo Serrano que conserva la Fototeca Municipal de Sevilla que a su vez depende de la Hemeroteca. En ella se observa a la imagen sobre unas andas que fueron las primitivas del Cristo de las Misericordias. No es extraña su utilización, la imagen letífica es titular de la hermandad y seguramente los hermanos de esta fueran quienes se encargaron de preparar el paso para su salida en la jornada del Corpus Christi.

El suelo, cubierto de romero, su salida por la puerta de San Miguel, con la portada del Nacimiento de Mercadante de Bretaña –de las que realizó para la Catedral quizá la más completa– sirven para situar la escena donde se observa a trajeados señores delante del paso y a otros sentados en el margen derecho, que comparten espacio con algunos clérigos. Diversas señoras, con la cabeza tapada, visten enlutadas ropas, situándose junto a estos últimos.

El paso aparece exornado con sencillez aunque es llamativo de esta imagen la moldura que sobresale por la parte superior del sillón coronada por el anagrama de la Virgen María rodeado a su vez por destellos. El citado elemento hoy en día permanece en paradero desconocido. ¿Formaría parte de algún altar de cultos? ¿O fue préstamo de alguna corporación que ya no lo conserva?  Continuando con su descripción, se halla seis jarran con flores, siguiente una estructura cónica, al gusto de la época, y cuatro cirios se sitúan en las esquinas, despojándolo para la ocasión de los candelabros que poseía, que de otro modo habrían impedido una clara visión de la talla. La Virgen porta la corona que luce en la actualidad.

Virgen de la Paz, de Santa Cruz, en el Corpus Christi. Foto: Archivo Serrano