La patrona recorrió las calles, llenas del fervor de sus devotos
Fiel a su cita, como sucede cada 8 de septiembre, Santa María de la Victoria salió al encuentro con su pueblo. En el día de la Natividad de la Virgen, la capital de la costa del Sol vivió con solemnidad la procesión de su patrona. Antes, tuvo lugar a las 11:30 h., la misa estacional, presidida por Jesús Catalá, obispo de Málaga. En ella se pidió por el Papa Francisco, autoridades, hermandades, cofradías, medios de comunicación y por los hermanos de la corporación de Santa María de la Victoria para «que eduquemos el bien común».
Abrió el cortejo la nueva cruz alzada, diseñada por Juan Antonio Sánchez, catedrático de Historia del Arte. La pieza cuenta con elementos de orfebrería de los talleres Montenegro, presidida por un crucificado de los años 30 del pasado siglo, próximo al círculo de José Navas Parejo, restaurado recientemente por Enrique Salvo. En las tres capillas aparece la custodia y los escudos de la catedral y de la corporación.
Detrás, la Banda de cornetas y tambores del Real Cuerpo de Bomberos y, tras esta, representaciones de las diversas instituciones de la ciudad, desde colegios profesionales hasta autoridades civiles y militares. Las prohermandades precedieron a las corporaciones letíficas y a las de penitencia. También se encontraban presentes hermanos de la congregación de los Santos Patronos, las agrupaciones de cofradías de gloria y las de Semana Santa, y representantes de la Junta de Andalucía, de la Diputación y del Ayuntamiento malagueño. Por último, los hermanos mayores honorarios de la corporación.
Detrás, la Virgen de la Victoria, que ha permanecido en la catedral durante los cultos en su honor. 180 portadores llevaron a la imagen por el itinerario tradicional. El acompañamiento musical corrió a cargo de la Banda de música Maestro Eloy García. Finalmente, el clero, presidido por Jesús Catalá. Entre los puntos destacados del recorrido, el encuentro con la hermandad del Rocío de La Caleta, donde la patrona fue recibida al son de los tamborileros. Otra de las estampas que dejó a procesión fue la enorme petalada desde la casa hermandad de El Rico y el transitar de la Virgen por la alfombra de sal que fue realizada por el grupo parroquial de Nuestra Señora del Sol.










