La Virgen de la Victoria ya está Coronada

Probablemente esta mañana del 13 de octubre haya sido una de las fechas más importantes para la historia de la Hermandad de las Cigarreras. Su Dolorosa, María Santísima de la Victoria ha sido coronada por el Arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, en una emotiva Misa Estacional de Coronación en la Santa Iglesia Catedral a la que han asistido innumerables autoridades de la vida social hispalense, con el Alcalde de la ciudad, Juan Espadas Cejas, a la cabeza, como corresponde. La celebración comenzó a las 11.30 horas de la mañana.

Unas niñas del Hogar de Belén, obra social de la Hermandad con motivo la coronación canónica, han sido las encargadas de llevar la presea de la Virgen de la Victoria hasta el altar, en unas andas cedidas por la Hermandad del Cerro. Una pieza que para la ocasión ha sido remozada por el joyero cordobés Miguel Ángel Cerezo sustituyéndole las piedras semipreciosas por unas preciosas. La corporación de Los Remedios al igual que las coronaciones de la Paz y de San Gonzalo ha seguido el criterio del Arzobispo de Sevilla de que la mejor corona para coronar a la Virgen no es una nueva de oro sino de la que le concede la distinción de ser Reina de nuestras vidas, como ha manifestado en su homilía, durante la cual la Corona esperaba, a los pies de las santas sevillanas Santas Justa y Rufina, para ser depositada en las sienes de la Virgen, y María Santísima de la Victoria hacía lo propio hermosamente ataviada, presidiendo el Altar del Jubileo. 

La Misa Estacional que fue presidida por el Arzobispo de Sevilla, Monseñor Juan José Asenjo Pelegrina, ha estado concelebrada por más de una veintena de religiosos: Francisco Ortiz Gómez, Párroco de Ntra. Sra. de Los Remedios y Director Espiritual de la Hermandad; D. Marcelino Manzano Vilches, Delegado Diocesano de Hermandades y Cofradías; D. Luis Rueda Gómez, Delegado Diocesano de Liturgia de la Archidiócesis de Sevilla y Prefecto de Liturgia de la S.I. Catedral de Sevilla; D. Francisco Piñero Piñero, sscc, Párroco de los Sagrados Corazones, D. Ignacio Domínguez Alcántara, sscc; D. Juan Manuel Mula González de Riancho, sscc, director del Colegio San José SS.CC.; D. Pablo Casas Aljama, Vicario Parroquial de Ntra. Sra. de Los Remedios; D. Adrián Ríos Bailón, Delegado Diocesano de Medios de Comunicación y Párroco de San Juan Pablo II; D. Pablo Colón Perales, Párroco del Divino Salvador de Castilblanco de los Arroyos; D. Antonio Rodríguez Babio, Delegado Diocesano de Patrimonio; D. Antonio Romero Padilla, Párroco de San Martín de Carrión de los Céspedes; D. Juan Luis García García, Párroco de San Joaquín; D. Juan Luis García González, capellán castrense; D. Ignacio García; D. Abilio León, OM, Párroco de San José Obrero y San Francisco de Paula; D. Javier Criado Martínez; D. Gregorio Sillero Fernández, Párroco de Ntra. Sra. de Belén de Tomares; D. Ángel García-Rayo Luengo, Vicario Parroquial del Corpus Christi; D. Antero Pascual Rodríguez, Director del Seminario Metropolitano de Sevilla, D. Carmelo Santana Santana, Párroco de San Francisco de Asís de Rute; y D. Francisco José Fernández García, secretario del arzobispo. En el aspecto musical han intervenido de manera brillante la Coral Polifónica de la Hermandad de Jesús Despojado, Coral Ángel de Urcelay y Grupo de Cámara Santa Cecilia, que han interpretado un repertorio compuesto de piezas de Haendel, Mozart, Jenkins o Caccini. 

El Arzobispo de Sevilla, en su predicación, ha recordado el significado litúrgico de esta celebración y ha subrayado los textos bíblicos que lo fundamentan y ha explicado que es este sustento el que da sentido a que Sevilla corone a sus devociones esenciales, haciendo hincapié en la condición de Reina de la Madre de Dios, «por ser Madre del Rey de Reyes, y Señor de los señores». «La Coronación es signo de Esperanza para la humanidad que gime en este valle de lágrimas», ha precisado Monseñor Asenjo. Un misterio de la coronación que se subraya con el hecho de que es María la que aplasta la cabeza de serpiente y se alza en Victoria contra el mal, en palabras del prelado: «Es María la que obtiene la Victoria frente al gran dragón del mal», siendo al mismo tiempo «Amparo, Socorro y Medianera entre Dios y los hombres». El arzobispo ha recordado que cuando recibió la propuesta de coronación, hace un par de años, pidió que no se olvidasen de los pobres, que esta coronación no significase quedarse solamente en lo que brilla ni en una corona, ni en situar a la cofradía por encima de otras, una petición que ha afirmado ser testigo de haberse cumplido, algo que ha agradecido a los miembros de la junta de gobierno de la hermandad.

A la conclusión de la homilía, a las 12:22 el Arzobispo de Sevilla ha impuesto la corona a María Santísima de la Victoria convirtiéndola en la Coronada número diecinueve de Sevilla mientras la Catedral rompió en aplausos y se palpaba una fuerte emoción en el ambiente mientras sonaba la Marcha Real en el órgano del templo madre, que ya no tenía las yemas del maestro José Enrique Ayarra, recientemente fallecido y que fue intérprete en la pasada Coronación de la Virgen de la Salud. A la espera de su procesión triunfal de regreso a casa, en loor de multitudes, todos los hermanos de la corporación son conscientes de haber sido partícipes de un momento histórico, privilegiados que algún día podrán transmitir lo vivido a sus hijos o nietos, entre el recuerdo emocionado por quienes faltaban y por todos los que han puesto empeño para que la Virgen de la Victoria fuera coronada. Ahora queda la apoteosis, la alabanza en forma de bulla alrededor de la dulcísima dolorosa hispalense y que Sevilla entera evidencie la devoción incalculable que profesa a una de las imágenes más hermosas de la ciudad de San Fernando. Queda el final de este maravilloso cuento.