El periodo estival que hace apenas unos días hemos dejado atrás, ha sido prolífico en multitud de detalles llegados desde tierras lejanas que han servido para enlazar significativamente a la ciudad de Córdoba con distintos lugares del globo terráqueo. En ocasiones han sido imágenes recogidas por cordobeses que viajando por el mundo han querido dejar testimonio de su presencia en otras latitudes fusionando el entorno en el que se hallaban con estampas de sus devociones más íntimas. Otras, han sido conciudadanos que han llevado su solidaridad a otros puntos cardinales del planeta evidenciando la importancia capital que la fraternidad tiene para las personas de buena voluntad.
Así ha ocurrido con un grupo de diez seminaristas de San Pelagio y su Rector D. Antonio Prieto, que este verano han estado en la misión Picota en Perú, desarrollando una labor que ha consistido en realizar visitas pastorales para administrar sacramentos por los distintos poblados en mitad de la selva donde la presencia de sacerdotes tarda años en llegar, o incluso en ocasiones jamás había llegado. Una faena de gran calado que ha contado con la presencia de una de las devociones esenciales de la diócesis de Córdoba, la Virgen de Linares , gracias a un cuadro que, por iniciativa de D. Antonio Prieto se ha dispuesto en el Centro Pastoral de la Virgen de la Compasión.
El simbólico cuadro se ha colocado en las salas de reuniones de catequesis de toda la zona. Una presencia que, en palabras de D. Antonio ha servido para pedir “a la Virgen de Linares por los frutos de la misión”. Una misión cuyos frutos han sido extremadamente satisfactorios para todos los seminaristas que han subrayado estar deseando volver cada año para llevar la vida de Jesucristo a aquellos que le es muy difícil acceder a la evangelización por falta de vocaciones en estos pueblos.





