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La Virgen del Rocío regresará a la aldea en mayo de 2022 si las circunstancias lo permiten

La Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Almonte ha acogido este jueves para la historia un trascendental Cabildo General Extraordinario de información general en el que el punto esencial ha versado acerca de las previsiones y la situación de la pandemia provocada por el coronavirus covid-19 que mantiene a la Virgen del Rocío en Almonte desde agosto de 2019 y el alma de los rocieros en vilo intentando dilucidar cuándo se producirá su traslado a la aldea y, por consiguiente, podrá celebrarse con normalidad la primera romería post pandemia.

Una convocatoria, con una presencia masiva de hermanos, que ha levantado una airada polvareda en las últimas semanas, a raíz de conocerse, con un cruce de opiniones entre quienes aseguraban que la Virgen regresaría al Santuario este mismo otoño y quienes garantizaban que el traslado no tendría lugar hasta la próxima primavera siempre y cuando las potenciales restricciones derivadas de la situación sanitaria no lo impidiese. Dimes y diretes que se han materializado en el cabildo por momentos cargado de intensidad. Finalmente, el pueblo ha hablado y la tradición ha pesado más que las afirmaciones llegadas desde Sevilla: la Virgen regresará en mayo, obviamente si las circunstancias lo hacen posible y la pandemia sigue en caída libre.

Según ha informado la Hermandad en una nota de prensa en la asamblea se abordó la planificación de un curso que «debiera ser el de la vuelta a la normalidad». En el turno de ruegos y preguntas, las opiniones manifestadas por los hermanos y almonteños fueron para mostrar la postura de que la Virgen del Rocío no regrese a la aldea almonteña hasta mayo de 2022, si la situación sanitaria lo permite. Así, tras no manifestarse opiniones contrarias, «se aprobó que el traslado de la Virgen tenga lugar en la primavera de 2022». En concreto, en el mes de mayo.

Por su parte, el presidente de la institución rociera, Santiago Padilla, informó sobre los datos que la hermandad maneja en relación a la pandemia. La semana pasada se reunía a estos efectos en el Palacio de San Telmo en Sevilla con el viceconsejero de la Presidencia de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz; así como con el director general de Emergencias y Protección Civil, Agustín Muñoz, y el secretario general de Interior del Gobierno Andaluz, Miguel Briones.

Asimismo, indicaron que el Comité de Expertos en Andalucía se muestra «optimista» en el control del virus en este último trimestre del año. El alto porcentaje de personas vacunadas y la tendencia a la baja en la incidencia justifican «la eliminación progresiva de las restricciones, cuya evolución, más allá del comienzo del nuevo año, habrá que esperar para conocerla».En concreto, la comarca del Condado-Campiña alcanza por primera vez el nivel cero, desde que estalló la pandemia. Padilla también se ha visto, en el Ayuntamiento de Almonte, con la alcaldesa de la localidad, Rocío del Mar Castellano, el concejal de Seguridad Ciudadana, Miguel Espina, y la concejal de El Rocío, Macarena Robles.

Todo esto ha sido objeto de debate en el cabildo extraordinario de hermanos, dado que, rebasados cumplidamente los nueve meses que establece la tradición, a consecuencia de la pandemia, y superados sus peores momentos, ahora «son los hermanos de la Matriz y el pueblo de Almonte, los que tienen que determinar los aspectos fundamentales de la vuelta de la Virgen. Un asunto que no depende exclusivamente de la Hermandad».

La patrona de Almonte debía haber regresado a su ermita en mayo de 2020, pero la situación sanitaria impedía la celebración de citas masivas como la que supondría un traslado de la Virgen. Tampoco se ha podido celebrar la romería durante dos años consecutivos, en los que Almonte ha vivido los cultos de Pentecostés en un formato más íntimo y con la parroquia a puertas cerradas en el año 2020.

A expensas de concretar y desentrañar cuestiones de índole organizativo, conviene recordar que el pasado mes de septiembre, tras la publicación del decreto reactivando el culto público, el delegado para las Hermandades de la Diócesis de Huelva, Andrés Vázquez, tras subrayar la experiencia que la Hermandad Matriz de Almonte tiene en organizar grandes eventos y traslados de la Virgen del Rocío, advertía que el sentimiento y el fervor que llaman a estar lo más cerca posible de la Virgen «no van a poder ser» porque «hay que tomar conciencia de que se tienen que hacer las cosas de manera diferente, de manera más ordenada», pero seguro que la Hermandad Matriz lo hace «perfectamente». No olvidemos que previamente al traslado la Virgen debe procesionar por las calles de Almonte de acuerdo con la tradición y que en 2013 el Ayuntamiento de la localidad onubense cifró en 600.000 las visitas al municipio durante las 12 horas en las que permaneció la imagen en la calle con motivo de la procesión extraordinaria que protagonizó la imagen.

Las venidas de la Virgen a la Villa de Almonte

En 1607, se data el primer documento que nos habla de una venida de Ntra. Sra. del Rocío a Almonte. Lo cierto es que hasta 1949, nunca hubo una fecha fija para traer hasta el pueblo de Almonte a la Virgen. Se da la circunstancia que en 1738 se trajo tres veces y que en otras ocasiones se llevaba larguísimos períodos sin venir de hasta quince o veinte años.

Es a partir de 1949 cuando, tácitamente, el pueblo de Almonte decide que venga cada siete años, considerado un espacio de tiempo prudencial para que los habitantes de Almonte gozasen en el pueblo con la presencia de su Madre y Patrona. De esta manera la Virgen del Rocío es traída en una fecha fija cada siete años después del Rocío Chico, para ser trasladada de nuevo a la aldea, antes de la Romería, permaneciendo en Almonte un período de nueve meses.

La distancia que separa Almonte del Rocío es de tres leguas aproximadamente, por los dos caminos tradicionales: Taranjales y los Llanos, por donde históricamente han discurrido los traslados a hombro de los almonteños. Al despuntar el alba, la Virgen entra en su pueblo y con el primer rayo del día se descubre el rostro que siempre trae velado desde su salida de la aldea.

Es destacable el profundo sentimiento religioso del pueblo de Almonte, puesto de manifiesto, una vez mas, con ocasión de las venidas de la Virgen. Ante grandes calamidades, cuando no se encontraba remedio a las penurias humanas, el pueblo ponía su mirada en la Virgen, su Madre y Patrona, a quien se encomendaba, como intercesora ante Dios, llevándola en sacrificada procesión, hasta la Iglesia Parroquial. Igual ocurría, cuando algún acontecimiento beneficiaba al pueblo, se acudía a la Virgen en acción de gracias. Siempre estaba presente en los traslados un sentido trascendente, religioso, espiritual, que le daba pleno sentido y significado.

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