La Virgen silente del convento de las Capuchinas: un tesoro oculto del barroco cordobés

La ciudad de Córdoba, cuna de culturas y joyel de patrimonio, continúa desvelando páginas olvidadas de su historia sacra. En esta ocasión, el perfil divulgativo La Córdoba Olvidada, dedicado a rescatar la memoria artística y devocional de la urbe de San Rafael, ha dado a conocer una imagen mariana de especial delicadeza, custodiada en el clausurado Convento de las Capuchinas, enclavado en la plaza homónima.

Gracias a la labor documental de los Archivos del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), ha salido a la luz una singular talla de la Virgen, alojada en una hornacina enmarcada en las estancias altas del convento. Se trata de una imagen de Gloria, de dulces facciones, vestida con ricos ropajes y portadora de un escapulario, símbolo de protección maternal. La efigie muestra una impronta marcadamente barroca en el rostro de la Madre, mientras que la figura del Niño, que sostiene en brazos, revela un lenguaje plástico más cercano a los cánones levantinos del siglo XIX, generando un contraste estilístico de notable interés para el estudio histórico-artístico.

Este hallazgo pone el foco sobre un enclave monástico de gran relevancia patrimonial. El Convento de las Capuchinas, levantado en el siglo XVII sobre la antigua casa solariega de los Condes de Cabra, constituye un testimonio singular del barroco cordobés. En su iglesia, cuya edificación se inicia en 1725 bajo el mecenazgo del obispo Marcelino Susi, se conjugan sobriedad y elegancia. De planta única y cubierta por bóveda de cañón, el templo alberga un repertorio escultórico de apreciable valor devocional, enmarcado en una atmósfera de recogimiento y armonía estética.

Uno de los aspectos más singulares del conjunto se halla en su patio de acceso, donde columnas y capiteles visigodos y romanos dialogan con las formas mudéjares y barrocas que configuran el resto del convento. Este cruce de épocas y estilos refuerza la idea de Córdoba como espacio de convergencia artística y espiritual.

El enclave, hoy en clausura, permanece protegido bajo la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español, lo que garantiza la preservación de su riqueza arquitectónica y devocional. El rescate de esta imagen mariana no solo enriquece el catálogo iconográfico de la ciudad, sino que reactiva la conciencia ciudadana en torno a la necesidad de conocer, conservar y valorar un legado que, en su silencio conventual, sigue hablando a quienes saben mirar con atención.