Córdoba, ⭐ Portada

Las Angustias y San Agustín se tiñen de luto por el fallecimiento de Rafael González González, cofrade, costalero y figura esencial

Durante la pasada noche, falleció Rafael González González, una persona muy especial para la hermandad de las Angustias. En una nota emotiva nota pública, la corporación cordobesa ha subrayado «su implicación en la hermandad, su dilatada trayectoria como costalero de la cuadrilla de Nuestra Señora de las Angustias o la labor tan entrañable que desarrollaba en la Iglesia Conventual de San Agustín», si bien «lo más importante es destacar su amor incondicional por la Virgen de las Angustias». Sus restos mortales están siendo velados en el Tanatorio del Granadal, en la Sala Picasso, y el entierro será en la mañana del sábado en la Iglesia Conventual de San Agustín a las 10:30 horas.

El hermano mayor de las hermandad, Antonio Susín, visiblemente emocionado, ha explicado a este medio que Rafael González «ha sido una persona que desde siempre, desde su juventud, ha estado integrada en nuestra Cofradía» y «desde el primer día formo parte de la cuadrilla de costaleros cuando se formó allá por los años 80, que nunca ha dejado de pertenecer a ella, estando debajo del paso de Nuestra Señora». Posteriormente, subraya el hermano mayor, «formó parte de la Junta de Gobierno en la segunda mitad de los años 80, en la Junta de Gobierno de Pepe Murillo, como mayordomo».

«Su vinculación con la Hermandad ha sido permanente y desde el traslado a San Agustín se queda, junto a su esposa como personas de confianza de la comunidad, atendiendo las necesidades de la comunidad dominica y de nuestra hermandad», ha puesto en valor, «siempre facilitando su tiempo y aportando su entrega a nuestra Cofradía, una persona a la que ya estamos echando de menos y que deja un vacío importante dentro de nuestra Hermandad… Una persona muy importante, de las que están en las hermandades, en un segundo plano, pero que cada vez que miras hacia atrás los tienes preguntando qué hace falta», ha sentenciado.

Y es que de cuando en cuando la información cofrade se trufa de tristes noticias, que nos hacen regresar a todos a la amarga realidad y a la crudeza de la vida por la que nos ha tocado deambular, forjar sueños, soportar tempestades, construir proyectos y sufrir pérdidas. Noticias que suenan como un aldabonazo en el corazón de quienes las leen y nublan el alma de propios y extraños.

Una dolorosa pérdida, que siempre lo es cuando se marcha una persona cercana, acrecentada por las especiales circunstancias en las que nos encontramos inmersos, a causa de la terrible pandemia que está asolando el planeta y que mantiene latente el daño causado por la pérdida de tantos seres queridos, y una noticia que ha llenado de consternación a sus familiares y amigos y a todos los cofrades que compartieron parte de su vida con él.

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