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Las hermandades de Ánimas, las grandes desconocidas

Durante el mes de noviembre bastantes corporaciones realizan sus cultos en honor de las Ánimas benditas

Fue durante la Contrarreforma cuando el culto a las Ánimas benditas del Purgatorio aumenta considerablemente. Una época donde la Iglesia potencia además la veneración del Santísimo Sacramento y de la Virgen María en un siglo donde el luteranismo pone en duda algunas de sus doctrinas.

Las Ánimas benditas del Purgatorio son los espíritus de aquellas personas que vivieron en el plano terrenal y tras su fallecimiento debieron pasar un proceso de purificación para finalmente poder entrar en el reino de los cielos. El auge de su culto en el orbe católico hunde sus raíces en el siglo XV, impulsándose en los sucesivos, principalmente las centurias XVI y XVII. Dada su expansión junto con otras devociones, no es de extrañar que nacieran hermandades que aglutinaban el culto a las Ánimas junto con el Santísimo Sacramento o la Virgen María, permaneciendo unidas hasta la actualidad como se observa en multitud de corporaciones.

El historiador Francisco Javier Avilés recuerda que en la segunda mitad del XVI se sientan las bases de lo que terminará consolidándose y desarrollándose a lo largo del XVII como son las cofradías sacramentales de las parroquias, afirmando, por otro lado, que durante esta centuria surgen en las parroquias y, en algunos casos relacionados con los hospitales, las hermandades de Ánimas. Entre sus fines, la asistencia a los hermanos y la celebración de misas por los cofrades difuntos.

Las Ánimas benditas son recordadas especialmente durante el mes de noviembre, mes de los fieles difuntos. Así se recoge en las reglas de multitud de corporaciones, que celebran a lo largo del undécimo mes triduos en honor de las mismas. Tras la Contrarreforma se multiplican las representaciones de las Ánimas, encargándose en su mayoría lienzos donde se observa cómo los espíritus con forma humana se encuentran rodeados de llamas que los consumen a la espera de que descienda la Virgen y los lleve con ella al cielo.

En Córdoba, tal y como recoge la Hermandad sacramental del Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas y Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas, existía a finales del siglo XV corporaciones de Ánimas en las parroquias de San Agustín, San Andrés, Santa Marina y San Lorenzo. De esta última está confirmada su actividad en el año 1545 «cuando son catadas sus reglas por dos hermandes de ánimas extraparroquiales, las de los hospitales de San Martín y San Sebastián». Pero a lo largo del siglo XVIII, la cofradía de Ánimas se encuentra en un estado de decaimiento. «Las desamortizaciones del siglo XIX le supondrán el golpe definitivo sin que la fusión con la sacramental de San Lorenzo pueda evitar su extinción, si bien la devoción popular hacia su Crucificado Titular no decae».

Remedio de Ánimas. Foto: Hermandad

Las corporaciones de las Ánimas están relacionadas también con hermandades penitenciales. Es el caso de la hermandad del Cristo de la Expiración, de Jerez de la Frontera. En 1715 surge la idea de fundar una hermandad de Ánimas bajo el título de Rosario de Ánimas Benditas. Las reglas fueron presentadas al provisor de la archidiócesis de Sevilla. Sin embargo, el convento de Santo Domingo de Jerez entendió que la nueva hermandad era ilegal porque se titulaba del Rosario y los dominicos tenían el privilegio pontificio del monopolio de las cofradías del Rosario. Al final, Juan Monroy, canónigo de la catedral de Sevilla expuso: «se tilde y borre en el cabildo de dicha hermandad y Regla, que se ha aprobado el título del Rosario y que dicha Hermandad se titule “de la Devoción Piadosa a las Benditas Ánimas del Purgatorio”».

Hoy en día, entre los fines de las hermandades se encuentra la celebración de misas por el alma de los cofrades difuntos, por lo que su presencia se extiende más allá de las que meramente las recogen en su denominación.

La Virgen del Carmen

El auge de la devoción a las Ánimas benditas también va unido a la veneración de la Virgen del Carmen. Para su conocimiento es necesario acudir a la bula sabatina. Como recoge Antonio Ruiz Molina, «por bula sabatina se entiende el documento que se afirma emanado de Juan XXII, el 3 de marzo de 1322 que contiene la promesa de la Virgen de liberar de las penas del purgatorio, el primer sábado después de la muerte, a las almas de los religiosos carmelitas y sus agregados».

La importancia de estudio de la bula sabatina «está fundamentalmente en que el desarrollo de la devoción del escapulario, y posteriormente de las cofradías del mismo, se basta en este texto». Como recalca este investigador: «la devoción del Carmen subió como la espuma: la cofradía del Carmen se hace casi universal: la fiesta del 16 de julio se convierte en fiesta de la cofradía y fiesta titular de la Orden, y desde este punto en adelante incluso la representación que se hacía de la Virgen hasta principios del siglo XVI fue sustituida, sobre todo en España, por la clásica Virgen del Carmen que conocemos y que ha quedado como representación exclusiva de la Orden del Carmen».

Virgen del Carmen de Santa Ana. Foto: Hermandad