Córdoba, Portada

Así avanza la reforma del paso de palio de Nuestra Señora de las Lágrimas en su Desamparo, de la Hermandad de La Misericordia

El pasado mes de junio, la Hermandad de La Misericordia aprobó la reforma del paso de palio de Nuestra Señora de las Lágrimas en su Desamparo. Una reforma que avanza en los plazos previstos y de manera satisfactoria, bajo la supervisión de la vocalía de Mayordomía y la Comisión creada para ello. El taller de Manuel Torres, de La Rambla, fue el encargado de la realización de la nueva parihuela y el bastidor del techo de palio, todo ello antes de la Semana Santa.

El taller Ortiz-Jurado, de Córdoba, adaptó los rectángulos calados del anterior respiradero a las nuevas dimensiones del paso y la talla de las molduras, pilastras y cresterías que se han realizado nuevas. Por su parte, Enrique Castellanos ha finalizado el dorado de las cresterías laterales y las esquinas traseras del respiradero. Ha dorado los costeros, sin tocar los rectángulos de aquí.

Finalmente, Juan Rosén ha restaurado y pasado los bordados de las bambalinas. Los faldones serán nuevos, al tener que adaptarse a las nuevas medidas de la mesa. Según el calendario proyectado, en diciembre se iniciarán los trabajos en el techo de palio. En cuanto a la orfebrería, Juan Carlos Soriano, comenzará a realizar las piezas que alargarán el remate de los varales.

El proyecto tiene por objetivo, armonizar las proporciones del paso y conseguir el mayor realce posible de Nuestra Señora de las Lágrimas en su Desamparo, acortando la longitud del paso –60 centímetros los respiraderos laterales-, manteniendo la anchura y la altura –condicionada por las dimensiones de la puerta del templo, la escasa altura de la Imagen de la Virgen de las Lágrimas y el propósito de preservar la mayor cantidad de elementos del paso, reformando sólo los necesarios-. Además prevé cambios en la mesa e implementar un suplemento en los varales que aumentarán su longitud 12 centímetros. El paso pasará de siete a seis trabajaderas. La Junta de Gobierno prevé concluir el proyecto con vistas a la Semana Santa de 2023. Un considerable cambio de la fisionomía del alter itinerante de la dolorosa cordobesa , aunque “manteniendo su esencia”.

La primera fase, que afecta a la mesa y al bastidor, estará terminada para la próxima Semana Santa y será acometida por el Taller de Manuel Torres de La Rambla. Fernando Morillo Velarde realizará el nuevo pollero. Posteriormente se acometerá la parte exterior del proyecto que implicará acortar los respiraderos, de manera tallada y dorada, que será realizada por los cordobesas Miguel Ortiz y Manuel Jurado, en la parte de la talla y por parte de Enrique Castellano en lo que al dorado se refiere. Además se modificarán las bambalinas laterales que pasarán a ser corridas en lugar de sueltas. Trabajos que serán acometidos por el taller de Juan Rosén así como el pasado de techo de palio y las bambalinas frontal y trasera. También se adaptarán los faldones en el taller malagueño y se incorporarán nuevos flecos de bellota y cordones con borlas. Finalmente, Juan Carlos Soriano se ocupará de la prolongación de los varales y el dorado de los nuevos elementos que los conformarán.

Como resultado, que pretende conservar el sello personal y la esencia del conjunto, el paso de palio conservará su anchura máxima y su altura, pero la mesa será más baja y los varales más altos. La longitud del paso se reduce a su justa medida, marcada por los bordados del frontal del palio y de las bambalinas laterales. La Imagen de la Virgen irá un poco más elevada. El manto adoptará una mayor pendiente y el replanteo de la candelería mejorará al no tener que ocupar tanto espacio ni estar la Virgen tan atrasada.

Respecto a la reestructuración, el hermano mayor de la cofradía de San Pedro ha manifestado, tras recordar que «este era el proyecto central patrimonial para este mandato, tal y como indiqué en mis palabras el día de mi reelección» que «el proyecto busca corregir algunas deficiencias estructurales, de dimensiones y de proporciones que el paso viene manifestando desde su primera salida procesional allá por 1950, y otras que fueron corregidas, pero sólo de forma muy parcial, en la modificación que se le hizo en 1978″ añadiendo que «no tiene otro objetivo que, salvando de forma escrupulosa la peculiar y personalísima estética del mismo, en sus colores y diseños, potenciar la centralidad en el mismo de nuestra sagrada imagen titular, destacando su augusta presencia como un llamamiento a la devoción y la plegaria de quienes la contemplen en las calles cordobesas el Miércoles Santo».