Las hermandades de Cádiz destinan 11.100 euros a proyectos solidarios de entidades sociales a través del Fondo de Solidaridad del Consejo

El Consejo de Hermandades y Cofradías de Cádiz ha aprobado la donación de 11.100 euros procedentes de su Fondo de Solidaridad, con el objetivo de impulsar diversos proyectos sociales en la ciudad. La aportación, fruto del compromiso conjunto de las cofradías gaditanas, se canalizará hacia tres entidades locales que desarrollan una destacada labor asistencial y de apoyo a colectivos vulnerables.

Durante el Pleno ordinario celebrado este jueves, la comisión encargada de gestionar el Fondo informó a los hermanos mayores de las iniciativas seleccionadas para 2025, que han sido presentadas por las cofradías del Nazareno y de las Siete Palabras, La Palma y El Despojado, tras un exhaustivo análisis de todas las solicitudes recibidas.

De este modo, la Asociación de Espina Bífida e Hidrocefalia de Cádiz será la principal beneficiaria, con una ayuda de 6.337,42 euros destinada a la adquisición de mobiliario, un proyector y una pantalla. Este proyecto fue impulsado de forma conjunta por la Cofradía del Nazareno de Santa María y la de las Siete Palabras, uniendo esfuerzos para favorecer el trabajo diario de esta entidad que atiende a personas con discapacidad.

Por su parte, la asociación Amigas al Sur recibirá una subvención de 2.007,03 euros para la compra de utensilios de cocina, iniciativa propuesta por la Archicofradía de La Palma, que mantiene una estrecha colaboración con este colectivo dedicado a la atención social y alimentaria de familias desfavorecidas.

El tercer proyecto aprobado corresponde al Centro de Protección de Menores Miguel Rúa, que obtendrá 2.959,02 euros para la instalación de nuevas puertas en sus dependencias, una mejora material promovida por la Hermandad del Despojado, con el fin de garantizar un entorno más seguro para los menores atendidos.

Además, aunque no fueron seleccionadas este año, el Consejo valoró positivamente otras propuestas presentadas por distintas corporaciones. Entre ellas, la de la Cofradía de los Afligidos, que solicitó 9.711,29 euros para la instalación de ventanas en la Casa de las Hermanas Oblatas, y la iniciativa de la Hermandad de la Expiración, que pretendía colaborar con las Hermanas Concepcionistas del monasterio de Santa María en la adquisición de material para su nuevo obrador, con un coste de 11.548 euros.

El Fondo de Solidaridad, creado por el Consejo de Hermandades, alcanza este año la cifra de 11.100 euros, procedentes de las aportaciones directas de las corporaciones gaditanas, que suman 10.800 euros, y de una sanción económica de 300 euros impuesta durante la pasada Semana Santa.

El presidente del Consejo, Juan Carlos Jurado, destacó que esta donación constituye una forma de devolver a la sociedad gaditana todo el apoyo que las hermandades reciben a lo largo del año. “Además del culto interno y externo, las cofradías desarrollan una intensa labor social, tanto de manera individual como a través del Consejo. Este Fondo de Solidaridad representa una nueva vía para ayudar a entidades que emprenden proyectos de gran valor y que necesitan de la colaboración de todos”, señaló.

Jurado recordó asimismo que, aunque las hermandades reciben del Ayuntamiento una subvención municipal destinada exclusivamente a sus salidas procesionales, estas corporaciones mantienen durante todo el año una amplia acción asistencial: se hacen cargo de recibos de luz, agua o gas, ayudan al pago de alquileres, reparten alimentos, material escolar, mantas y ropa de abrigo, y conceden becas de comedor y apoyo a órdenes religiosas.

Además, el Consejo de Hermandades ha desarrollado acciones solidarias complementarias, como la comida organizada en septiembre para personas sin hogar, y una nueva jornada benéfica prevista para este mes de octubre, destinada a ofrecer alimentos calientes durante los fines de semana a quienes no pueden acudir a los comedores sociales.

Con este nuevo reparto del Fondo de Solidaridad, las hermandades de Cádiz reafirman su compromiso con los valores cristianos y con la responsabilidad social, demostrando que su misión trasciende el ámbito devocional para convertirse en un pilar activo de ayuda, acompañamiento y esperanza para los más necesitados.