La Antigua, Insigne y Real Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores, conocida popularmente como la hermandad de “El Abuelo” de Jaén, ha comunicado oficialmente que las sagradas imágenes de la Virgen de los Dolores, San Juan Evangelista y la Verónica serán retiradas del culto el martes 21 de octubre, con motivo de los procesos de revisión y conservación a los que serán sometidas en la ciudad de Sevilla.
Según informa la corporación, los trabajos se desarrollarán bajo la supervisión del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), organismo dependiente de la Junta de Andalucía, y se prevé que las imágenes regresen a su sede canónica el próximo mes de diciembre, una vez finalizadas las labores técnicas de conservación.
Durante la Asamblea General Ordinaria de Cofrades, celebrada el 9 de febrero de 2025, ya se dio a conocer que la cofradía aguardaba la entrega del estudio técnico elaborado por el IAPH. Tras la recepción y valoración del mismo, y contando con la autorización expresa de la autoridad diocesana, la hermandad ha decidido proceder al envío de las imágenes a Sevilla, cumpliendo así con una de las principales responsabilidades de su gobierno: velar por la integridad, el cuidado y la preservación de su patrimonio artístico y devocional.
El traslado será efectuado por una empresa especializada en el transporte de obras de arte, que garantizará en todo momento las condiciones técnicas y de seguridad exigidas por el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, el propio equipo técnico de la cofradía y el Obispado de Jaén, que ha concedido la preceptiva autorización.
Con esta actuación, la hermandad da cumplimiento al calendario de conservación preventiva anunciado en su última asamblea, reafirmando de este modo su firme compromiso con la protección del legado histórico, artístico y espiritual de Nuestro Padre Jesús Nazareno y de las sagradas imágenes que integran su cortejo procesional.
El regreso de las tallas a Jaén, previsto para el mes de diciembre, permitirá que los fieles vuelvan a venerarlas tras un proceso que pone de manifiesto la responsabilidad patrimonial y el esmero conservacionista con el que la corporación afronta la custodia de uno de los conjuntos devocionales más emblemáticos de la Semana Santa jiennense.





