Las «Jornaditas» hasta Belén

Debemos remontarnos a la primera mitad del siglo XVII para encontrar el origen de las llamadas ‘Jornaditas’ que narran el camino de la Virgen y San José de Nazaret a Belén. Sor María Jesús de Ágreda (1602-1665), monja concepcionista Abadesa del Convento de Ágreda, fue la precursora de este culto tras experimentar unas visiones sobre este viaje de los Santos Esposos hasta el pesebre. En origen, el culto duraba cinco días aunque la tradición popular los extendió hasta los nueve: el monte Tabor, la ciudad de Naín, los campos de Samaria, el pozo de Siquen, Necmas, el camino a Jerusalén, la ciudad de Jerusalén, el trayecto de Jerusalén a Belén y la llegada al pesebre. Llama la atención que la mayoría de los lugares representados son escenario, más tarde, de importantes momentos de la vida de Cristo. Es el caso del Monte Tabor, la ciudad de Naín o los campos de Samaria. Sin embargo, en cada lugar esta novena sufre pequeñas modificaciones para adaptarla a la costumbre local.

Especial mención merece Castilleja de la Cuesta (fotos 1 y 2), donde las tradicionales Jornaditas se mantienen desde 1670, cobrando especialísima importancia la Misa del Gallo con el descubrimiento del pesebre durante la Eucaristía. Aunque en Castilleja se mantienen los nueve días con nueve montajes distintos – lo que supone un enorme esfuerzo del equipo de priostía de la Hermandad – en otras localidades, como Carrión de los Céspedes (foto 3), los montajes se reducen a tres: los Santos Esposos caminando, la Virgen como Pastora Divina de las Almas y el Nacimiento del Hijo de Dios. En ocasiones, esta reducción llega a su mínima expresión, como en el caso de Mairena del Aljarafe, donde la Virgen de las Mercedes permanece los nueve días en su camarín con un pesebre vacío para que en la Misa del Gallo se complete la escena con la presencia del Niño Jesús.

Actualmente el único exponente de Jornaditas en la capital lo mantiene el Convento de Santa Rosalía, que cada año prepara el Belén al estilo de las Jornaditas, cambiando cada día la posición de las Imágenes y el momento representado. Son muchas las Hermandades de Sevilla que cada año montan un belén ‘monumental’ con sus imágenes titulares. La Hermandad del Rosario de San Julián o la Hermandad de la Pastora de Santa Marina son algunos ejemplos, si bien es cierto que Hermandades como El Valle o El Beso de Judas instalan montajes de tamaño natural con las imágenes secundarias de sus respectivos misterios sin la presencia de las Titulares.

Esto no ha sido siempre así, ya que existen fotografías que atestiguan los belenes instalados por Hermandades como El Baratillo (foto 4) o San Benito con la Virgen de la Piedad y de la Encarnación respectivamente ataviadas de hebrea y acompañadas por San José.