Las Lágrimas de San Pedro

Durante el quinto fin de semana de Cuaresma, el fin de semana del pregón, ciudades y pueblos andaluces coinciden en aunar la mayor parte de los cultos penitenciales de las distintas hermandades y cofradías. En Córdoba, es cita indiscutible el paso por la céntrica Basílica Menor de San Pedro, donde Nuestra Señora de las Lágrimas en su Desamparo aguarda una devota visita de hermanos y feligreses. Esta inigualable dolorosa, espectacular obra anónima del siglo XVII, desciende del altar donde recibe culto ordinario para exponerse en solemne besamanos durante las jornadas matutinas del sábado y del domingo.

Se trata de la ocasión ideal para observar milimétricamente a la Virgen de las Lágrimas, que a nadie deja indiferente cuando mira directamente a esos ojos tan grandes como infinitos, con una mirada perdida, cargada de dolor y angustia. Un sentimiento que se materializa en el puñal dorado que traspasa el pecho de esta talla de apenas 164 centímetros. Además, el entrañable escenario que se desenvuelve en el templo fernandino imprime un mayor carácter solemne al acto.

Ocho lágrimas surcan las tenues mejillas de una imagen capaz de conmover a todo devoto que transita a sus plantas. El mismo número que derrama el hermano cuando mantiene un íntimo diálogo con Ella tras pasar por el amparo de su mano. Unas lágrimas que incluso llegarían a brotar de los ojos de Pedro el apóstol si viera la melancolía de la dolorosa que camina cada Miércoles Santo tras un hijo crucificado, que aún muerto, está colmado de Misericordia.

Todo ello hace del besamanos de la Virgen de las Lágrimas la cita indiscutible del último fin de semana de Cuaresma, acto que concluirá el próximo domingo, día 7 de abril, a las 13:30 horas con el traslado a su paso de palio.