Las Lágrimas del Figueroa bendice su nueva sede social

La Hermandad del Santísimo Cristo de las Lágrimas y María Santísima de las Penas, del Parque Figueroa, continúa dando pasos en pos de su necesaria y evidente consolidación social. En esta ocasión, la corporación de vísperas ha sido noticia por la bendición de su nuevo salón social, que se encuentra a las espaldas del Colegio Tirso de Molina y que la hermandad pretende que sea un punto de encuentro de todos los hermanos. 

Una noticia que supone un nuevo eslabón en la cadena de sueños cumplidos que viene protagonizando la cofradía en los últimos tiempos y que el pasado mes de julio tuvo un punto culminante y decisivo con la aprobación, en una histórica asamblea extraordinaria del proyecto de estación de penitencia que la corporación de vísperas ha presentado en su solicitud de incorporación a la Agrupación de Cofradías de Córdoba. Con esta decisión trascendental la hermandad volvía a profundizar en un sueño de cofradía para cuya consecución sus hermanos vienen avanzando con paso firme en los últimos años evidenciando una evolución positiva que cada Sábado de Pasión se materializa por las calles de su barrio.

La hermandad, reunida en asamblea extraordinaria esta mañana, aprobaba entonces toda la documentación necesaria para solicitar su ingreso en la Agrupación de Hermandades, entre ellos el proyecto de Estación de Penitencia. Además la hermandad decidía modificar la idea original manejada por la corporación desde su origen, que era materializar el misterio de la Sed – misterio que acabó representando la Agonía – por el misterio de la Exaltación de la Cruz. Una maqueta del proyecto fue presentada a los hermanos para su valoración y aprobación, recibiendo el respaldo requerido.

Cabe destacar en este sentido, que la pasada primavera fue muy especial para la Hermandad de las Lágrimas, porque por primera vez el cortejo de la Corporación vistió el hábito nazareno que mezcla burdeos y blanco roto en su indumentaria, lo que aportó mayor sobriedad y vistosidad al desarrollo de la procesión. Así fue puesto de manifiesto, en declaraciones concedidas a este medio, por Rafael Murillo, hermano mayor de la Corporación, quien afirmo que 2017 supuso un gran reto para nuestra Joven hermandad, al poder realizar estación de penitencia vistiendo por primera vez su hábito nazareno. 

Justo un mes después, la corporación del Figueroa ha emitía un comunicado, difundido a través de sus medios oficiales de información, en el que agradecía “el movimiento desinteresado de unos vecinos del barrio para costear una cruz nueva” para su Titular, el Santísimo Cristo de las Lágrimas. 

La primera salida del Santísimo Cristo de las Lágrimas en 2014, la bendición de María Santísima de las Penas y la posterior salida procesional de la Dolorosa, el Sábado de Pasión de 2016 marcaron tres hitos fundamentales en la historia de una hermandad que mira con ilusión y esperanza el horizonte. Un horizonte al que está contribuyendo de manera decisiva su nuevo hermano mayor, Rafael Murillo, elegido para regir los destinos de la Corporación el pasado 18 de septiembre y de la mano de quien está dando pasos en pos de que ese sueño se halle un poco más al alcance de la mano.

Con esta medida, la joven Hermandad daba un paso más en la consecución del anhelo de buena parte de la Córdoba Cofrade, ansiosa por integrar en el universo cofrade de la ciudad de San Rafael a uno de los barrios tradicionalmente huérfanos de cofradías pero dotados de un potencial incuestionable, de que un día, cuyo horizonte cada vez parece más cercano, una cruz de guía avance con paso firme desde el Parque Figueroa, entremezclará su inconfundible aroma con el del incienso bajo el cielo de la primavera, camino de la Santa Iglesia Catedral