De la llegada de nuevas formaciones musicales a la capital se ha escrito bastante durante el último año. Tanto que los portales cofradieros han copado sus espacios sobre estas incorporaciones. En cuanto a opiniones las ha habido cautas, insensatas, disparatadas incluso… Ha habido para todos los gustos en el apartado musical, tanto que es inevitable afirmar que se ha convertido en uno de los temas estrella de la pasada cuaresma y la Semana Santa.
Pero cuando creíamos que habíamos escuchado hablar de todo y que los periodistas habían plasmado toda opinión al respecto —algunos pasándose de la raya con comentarios que no habrían vertido nunca sobre formaciones musicales con sede en la capital— aparecen las opiniones de miembros pertenecientes a las bandas. Es el caso de Francisco Luis Román, director de la Banda de Cornetas y Tambores de Nuestro Padre Jesús en la Presentación al Pueblo, quien a principios del mes pasado aparecía en 7tv declarando que la llegada de las nuevas bandas era solo una “moda”.
Los foros no tardaron en hacerse eco de sus palabras. Calificar como una moda la llegada de nuevas formaciones es algo que podrían haber pensado algunos cuando los componentes de la Presentación al Pueblo llegaron a Sevilla hace ya más de dos décadas. Y con el paso del tiempo se ha demostrado que no ha sido así. Pero Francisco Luis Román no da siquiera la oportunidad a que pasen los años para ver qué bandas continúan tocando en Sevilla y cuáles no. Directamente manifiesta que son “modas”, que como tales, estarán un par de temporadas y se marcharán por la puerta de atrás una vez que otras costumbres acaban imponiéndose.
En su intervención, el director parece no caer en la cuenta de que quizá los nuevos gustos que lleguen acaben imponiéndose y desbanquen de su podio a otras formaciones que parecían intocables. Han cambiado tanto las cosas en el mundo de las hermandades que las juntas de gobierno ahora se dejan llevar por las “modas”. Menos han cambiado algunas actitudes fraternales en este mundo de las cofradías. O dicho de otro modo, Ça ne casse pas trois pattes à un canard.




