El Ayuntamiento de Sevilla emprenderá una profunda remodelación de la Plaza Nueva con un presupuesto de 4,5 millones de euros y un plazo de ejecución de 18 meses, una intervención que, de manera inevitable, repercutirá en el desarrollo de la Semana Santa de 2026. El alcalde, José Luis Sanz, confirmó este lunes la inminencia de los trabajos, concebidos para transformar el histórico enclave en un espacio más accesible, cómodo y atractivo para la ciudadanía.
La actuación, que afectará al corazón de la ciudad surgido tras el derribo del convento de San Francisco en el siglo XIX, coincidirá al menos con una Semana Mayor, algo que el propio regidor reconoció de forma explícita: “Las obras abarcarán una Semana Santa seguro. Se procurará que estén en un momento en el que moleste lo menos posible”.
Para reducir al mínimo los contratiempos, el plan contempla la división de la plaza en cuatro zonas de trabajo. Mientras se intervenga en una de ellas, las otras tres permanecerán abiertas, con el propósito de mantener la vitalidad del entorno y facilitar la circulación de vecinos, visitantes y cofradías.
El alcalde quiso subrayar la importancia de esta transformación urbana, a la vez que pidió comprensión a los sevillanos: “Se va a hacer así para amortiguar las molestias. Vuelvo a pedir disculpas a los ciudadanos, pero en esta ciudad faltaban por hacer muchas obras. El dinero del presupuesto donde mejor está es en la calle”.
La remodelación de la Plaza Nueva, que aspira a consolidarse como uno de los grandes proyectos de la legislatura, supone una apuesta decidida por la mejora del espacio público. Sin embargo, el hecho de que el calendario previsto incida directamente en la Semana Santa de 2026 añade un componente de especial sensibilidad, dada la trascendencia social, cultural y religiosa de este acontecimiento en la capital andaluza.





