El Capirote, Opinión, Sevilla

Las opciones del Santo Entierro Grande

Después de la Feria la información cofradiera vuelve abordando temas que desde hace meses están en los mentideros. Y aunque lleva madurándose de puertas adentro no deja de ser una cuestión que todavía sigue en el aire.

La fecha escogida, la del 775 aniversario de la Reconquista, parece agradar a la mayoría más que una procesión magna por el fin de la pandemia. Si además se le añade que en algunas capitales las procesiones extraordinarias parecen sucederse casi sin interrupciones, ¿no va siendo hora de que se produzca en Sevilla? ¿Y qué mejor manera de celebrarlo que con un Santo Entierro Grande? La idea viene abordándose pero nadie puede dar por sentada su realización ante que no se resuelvan otros asuntos.

El más importante tendrá lugar en junio. Las elecciones al Consejo están fijadas para el 27 de junio, antes de que muchas hermandades echen el cierre a sus actos y se despidan hasta septiembre -algunas lo hacen hasta octubre- así que no tendremos nada sobre la mesa hasta poco antes de que acabe el año.

La cuestión es tema de debate entre los hermanos mayores que emitirán sus votos. ¿Cómo va a organizarse una procesión de tales dimensiones con el actual equipo encabezado por Francisco Vélez con una Semana Santa -la de este año- con retrasos en casi todas las jornadas? Incluyendo hasta el Sábado, que nunca ha sido una jornada problemática.

El Consejo trata de postergar este asunto ante la inminente llegada de los comicios. Porque ahora se trata de captar votos y de extender una red de contactos lo suficientemente sólida para asegurarse la permanencia en San Gregorio. Y no conviene, ni mucho menos, abordarlo con las corporaciones del Sábado Santo al que hay que añadir, con respecto a la última celebración de estas características, la presencia de la hermandad del Sol. La mayor parte de las cofradías de la jornada ven que la procesión magna llega nuevamente para trastocar los horarios de un día en el que ellas deberían formar parte de la mesa de negociación.

También asoma en ciertas tertulias el cambio. Hay quien aboga por adelantarlo, lo que contribuiría a que las cofradías del Sábado regresaran con un público más numeroso. Cortejos por cierto que ven mermadas sus filas ya que algunos hermanos deciden tener como preferencia la asistencia a una celebración que no vivíamos desde 2004.

Mucho bombo estos días sobre una cuestión que ya estaba sobre la mesa y que vuelve a ponerse de relieve cuando casualmente dentro de poco más de un mes se celebran las elecciones al Consejo. Y cuando sobre la mesa tan solo hay hipótesis. Porque hasta después del verano -que a tenor de las temperaturas parece haber llegado ya- poco se avanzará en una cuestión trascendental como exige un evento de tales dimensiones. ¿No será precipitado dejar que pase el tiempo?