La hermandad de las Penas de San Vicente afronta el próximo curso cofrade, último de mandato de la actual junta de gobierno, con una relación de importantes proyectos de carácter patrimonial que aúnan esfuerzos desde el punto de vista de la restauración de algunos de sus elementos patrimoniales más significativos así como la incorporación de nuevas piezas. Todo ello en virtud del acuerdo adoptado en el último Cabildo de Oficiales celebrado en el seno de la hermandad.
El primero de estos proyectos consiste en la restauración de la actual Cruz de Guía que data de 1966, bajo diseño de línea y estructuración de Juan Carrero Rodríguez. Se realizó en madera vieja de pino, con talla de ornamentación barroco rococó, llevando en su parte frontal atributos de la Pasión y simbología de los Evangelistas, con el escudo de la hermandad en la cruceta, y en el envés, atributos de la letanía lauretana y el corazón con los siete puñales. Lleva abrazaderas de igual traza y está rematada por etéreo INRI.
La ebanistería estuvo a cargo de José Lunar Martínez. Para la talla se escogió al mismo artista que participara en las andas del Señor, don Antonio Vega Sánchez. Los atributos de los evangelistas los hizo Rafael Barbero Medina. El dorado y policromado, aplicándose “oro de San Luis” estuvo a cargo de Luis Sánchez Jiménez y la parte de orfebrería la hizo Jesús Domínguez Vázquez. Actualmente, y tras 51 años abriendo el cortejo de la Hermandad en su estación de penitencia anual, el deterioro del dorado es ya considerable y notorio y por tanto se hace necesario su restauración para que vuelva a relucir como siempre lo hizo, estando a la altura del resto de enseres procesionales.
El segundo de estos proyectos será la restauración integral de la primera grada del Altar de Quinario. El 9 de enero de 1971 Jesús Domínguez hizo entrega del efímero altar de cultos del Quinario, diseñado por Juan Carrero Rodríguez y realizado en su mayor parte con las piezas de orfebrería que Cayetano González labró para el palio de la Santísima Virgen en 1954, ampliadas con otras del primero, con molduraje en el mismo metal plateado sobre pana roja.
Se conforma con tablero frontal con el escudo de la hermandad flanqueado por cuervos, en representación del templo parroquial, mide 2,20 x 1,04 metros; y dos gradas que miden 2,25 x 0,50 y 1,95×0,50 respectivamente, rematando en una peana que lleva en su frontal la imagen en orfebrería de la Virgen de Guadalupe (México). Sobre ella aparece la imagen de Jesús de las Penas. Dos grandes peanas supletorias a ambos lados, con dichos apliques, que llevan cada una de ellas en el centro el corazón con los siete puñales y la cruz de San Juan de Letrán, respectivamente, para acoger las imágenes de la Virgen de los Dolores y San Juan Evangelista.
También forma parte del conjunto diseñado por Juan Carrero una mesa de Altar portátil, cuya traza recuerda a los atriles gigantes del exorno del Corpus Christi de la Catedral Hispalense, en metal de su color barnizado, llevando en el molduraje alto, escudos de la hermandad entre cabezas de querubines. Esta magnífica obra efímera que acoge anualmente a los Titulares de la corporación en el culto interno principal de la Hermandad, sufre un gran deterioro, tanto de la estructura de madera que lo soporta, como de la pana y la orfebrería que lo exorna, debido al montaje y desmontaje anual y al transporte al almacén que hace necesario que sin más demora se afronte su restauración, de la que se hará cargo el orfebre Jesús Dominguez.
El tercer gran proyecto consistirá en la realización de Cuatro Incensarios procesionales. Dado el lamentable estado de los que actualmente procesionan, que año tras año hay que reparar tras su salida procesional, suponiendo ello una carga, por necesidad se va a acometer su hechura, encargándole su labrado en plata de ley al orfebre Jesús Domínguez, bajo diseño realizado por Juan Carrero Rodríguez en julio de 1992, siguiendo la traza del estilo propio de la orfebrería que pintara en su día que obra en los archivos de la Hermandad.
Por último se decidió solicitar presupuesto de restauración de la Corona de Camarín de la Virgen al orfebre Jesús Dominguez, la llamada “de estrellas”, que se encuentra en la vitrina de la sala de exposición de la casa hermandad. Se trata de Corona de Camarín de plata cincelada y repujada, con canasto, imperiales y ráfaga rematada por rayos y estrellas, de autor anónimo, y que data de la época fundacional, por lo que se hace necesario cuando sea posible su restauración dado su origen y antigüedad.





