El Capirote, Sevilla, 💙 Opinión

Las prohibiciones

Cuando hace unas semanas se anunció la salida de la patrona de Carmona pocos podrían pensar que desde palacio se acabara denegando la petición unánime de un pueblo que deseaba poder contemplar por las calles a su Virgen de Gracia. Y todo por unas estrictas normas que ni en tiempos como estos permiten excepciones de carácter extraordinario.

Sevilla se despertaba esta semana con carteles que denunciaban la decisión tomada desde el arzobispado, y no ha sido extraño encontrárselos en paneles informativos de los templos o directamente por la calle. Pero desde las entrañas de palacio las posturas son tan manifiestas que no piensan mover ni un dedo a largo plazo.

En Carmona habían esperado para que la Virgen de Gracia saliera a las calles después de que en la capital lo hiciera la Virgen de los Reyes, patrona de la archidiócesis. Pensaron -y piensan- que la decisión era más que acertada sobre todo porque tras la pandemia qué mejor manera que volver la mirada hacia su patrona. Una procesión con la imagen a la que tanto han rezado para que cesasen los tiempos que nos han zarandeado durante estos meses.

Pero ninguna de las súplicas ha valido. Ni siquiera la de permitir -aunque tan solo fuera con carácter extraordinario- la salida de la Virgen de Gracia tras épocas de zozobra. Como en las rogativas de antaño, cuando el pueblo las pedía y por suerte no contaban con un sistema tan encorsetado que no tuviera en cuenta el clamor popular. En ocasiones se mira hacia otro lado, y luego nos extrañamos cuando los fieles se alejan.

Los carteles han aparecido cerca de los templos. En la imagen, en San Ildefonso. Foto: Andrés González

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