El Respiradero, 馃挋 Opini贸n

Las puertas de San Onofre

Alzan el vuelo los vencejos para despertar a una ciudad dormida. Las calles tienen un pulso lento. No hay m谩s ruido que el de estos vencejos y el abrir lejano de un comercio. La ma帽ana es fresca y el sol empieza a mostrar sus primeros rayos. El alba es la recompensa de los madrugadores. Para ellos es un esp铆ritu que recorre el cuerpo y les distingue de los dem谩s. La ciudad por la ma帽ana recupera el aire del pasado. Nada ha ocurrido y todo sigue igual.

A esta hora por la calle Barcelona suele acercarse alguna mujer en direcci贸n a la Plaza Nueva. Sus pasos son lentos y se deja llevar por el ambiente. Roza los ochenta. Pero ella sabe cuidarse. Pese a su edad, lleva tacones aunque discreta su presencia con ropa oscura. Cuando alcanza la Plaza Nueva se guarda una mano en el bolsillo y acaricia un rosario. Es el que le regal贸 su madre el d铆a que hizo la primera comuni贸n. Cuando lo toca se le viene im谩genes de uno de los mejores d铆as de su vida. Eran a帽os delicados, de pobreza, sacrificio y hambre. Ella los recuerda felices, siempre ser谩n los a帽os de su juventud. Aquellos a帽os de misa diaria y de oraciones al alba en la capilla de San Onofre. Hoy como un d铆a cualquiera vuelve a repetir el rito de su infancia.

Ignoro si la pandemia ha hecho cerrar la Capilla de San Onofre. Un discreto rinc贸n de la Plaza Nueva que pasa desapercibido para muchos. Quiz谩s esa discreci贸n la haya llevado a ser el 煤nico templo cuyas puertas est谩n ahora abiertas. No es sorprendente porque siempre la hemos conocido as铆, nunca la hemos visto cerradas porque all铆 siempre hay alguien rezando a Jes煤s Sacramento.

Supongo que la agenda tendr谩 apuntadas varios nombre con la correspondiente hora en la que los m谩s asiduos tienen que velar a Jes煤s en el Sant铆simo Sacramento del Altar. 脡l nunca ha cerrado las puertas de su coraz贸n. Y las puertas de San Onofre deben seguir abiertas porque all铆 es donde entran los problemas m谩s importantes de nuestro mundo. Un c谩ncer, una muerte, una ruptura en la familia, problemas econ贸micos y un largo etc茅tera como cuentas de los rosarios que hay desplegados en unos hierros de metal antiguo.

Ahora m谩s que nunca debe de haber alguien rezando all铆. A cualquier hora. Pidiendo la intercesi贸n del Se帽or por el fin de la pandemia. Quiero imaginarme que ma帽ana a la hora en la que lanzan al vuelo los vencejos alguna sevillana vaya de nuevo para dar el primer 鈥渂uenos d铆as鈥 a Dios. Siempre habr谩 alguien en San Onofre porque Dios siempre estar谩 al tanto de alguien.

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