El pleno de hermandades de penitencia, que se celebraba este lunes en Sevilla, dejaba claro que cuando hay dinero de por medio no suele haber ganas de repartirlo por igual. Esa premisa de igualar por lo bajo de la junta que dirige Paco Vélez, con ciertos tintes socialistas, no ha gustado a medio centenar de votos de cofradías, que no son pocos precisamente.
A su vez, la idea de subir la paga a las corporaciones de Viernes de Dolores y Sábado de Pasión, para que desistan de entrar en Semana Santa, tampoco le ha salido bien a Vélez. De modo que los problemas, la falta de sitio en Semana Santa, siguen en la casilla de salida y el arma del dinero para aplacar los ánimos se ha vuelto en contra.
Y si en ciertos aspectos las vísperas son un problema en Sevilla, en Córdoba son una solución. Paradójicamente, en la semana mayor califal hay espacio pese a las casi cuarenta cofradías que procesionan. Desde el Lunes Santo a una Madrugada prácticamente inexistente y a un Sábado Santo huérfano de hermandades, el acceso de las hermandades jóvenes a la Semana Santa se antoja un gran remedio, aunque la primera en integrarse haya elegido Miércoles Santo.
No obstante, no todas pertenecen aún a la Agrupación de Cofradías y, en tiempos no muy lejanos, algún hermano mayor se lamentaba de esos accesos, a cuenta del reparto de la subvención. Curiosamente, un argumento con tintes similares a lo sucedido en Sevilla.





