El Capirote, Sevilla, 💙 Opinión

Lo que se encontrará el nuevo arzobispo al llegar a Sevilla

Casi nadie dio en el clavo. Cábalas y suposiciones llenaron páginas sobre quién sería el sucesor de Juan José Asenjo y dieron tantos nombres que pocos se fijaron en el obispo de Terrassa. El nuevo prelado llegará en junio y no hace falta aventurar cómo será su recibimiento, incluso su despedida —que todavía queda— porque hay roles que no cambian aunque sí lo hagan las hojas del calendario.

Saiz Meneses va a descubrir una ciudad que le va a mostrar su rechazo para al final acabar condecorándolo y haciéndolo hermano de varias corporaciones. Va a sucederle como a Asenjo, un prelado que se encontró con periodistas y aprendices de serlo criticando cualquier paso y antes de que termine su mandato alabaran su papel al frente de la archidiócesis. ¡Hasta le dieron galardones! Algunos dirán que Sevilla es la ciudad de las contradicciones y otros la capital de la ojana. Porque como ya saben todo lo que venga de afuera no está a la altura —Montañés, Mesa, los Ocampo, Gámez Laserna, Niculoso Pisano, Mercadante de Bretaña, Laureano de Pina…— de lo que hay aquí, y habrá que escribir ríos de tinta para recibir visitas y hacer caja, sobre todo ahora que las ventas en papel de los diarios caen en picado.

¿Y el mundo de las hermandades? Se encontrará con un Consejo que en cuaresma ha mostrado gran parte del patrimonio que poseen las penitenciales y ha impulsado varios actos para saciar la sed que nos provoca la ausencia de pasos en las calles. Un organismo que no se ha sentado a hablar sobre cruces, tiempos de paso, seguridad, como si estos fueran asuntos de otra época.

Llega a una ciudad que en Semana Santa ha visto cómo los templos se han llenado de políticos, representantes del pueblo enviando ramos de flores y posando para las fotos. Excesivo protagonismo el que está tomando el mundo de la política en nuestras cofradías que quedó patente una vez más. ¿Cuántos de ellos van a misa? ¿Cuántos vuelven a la capilla a la que han acudido?

En el horizonte un cabildo, el de las Siete Palabras con el debate sobre si mantener la dolorosa de la Cabeza o sustituir esta por la Virgen tallada por Miñarro, últimamente muy presente en la prensa y apoyado por sus amigos radiofónicos —veremos a ver si tanta publicidad no se le vuelve en contra— y otras hermandades que celebran elecciones en junio. Como la del Cachorro, la corporación que debe bastante a Asenjo la declaración del templo como basílica y que meses antes respondió con un «no» a que el Cachorro expirara en la Castelana.

De su relación con las hermandades sabemos que en más de una ocasión ha estado en la Macarena. Así que conoce a Fernández Cabrero, el hermano mayor que se oponía a una salida extraordinaria de la Macarena pero que ahora, consciente de la necesidad que tiene la ciudad de procesiones, ve con buenos ojos que se reparta Esperanza por las calles. Las elecciones están también a la vuelta de la esquina…

En fin, suerte tenga, Saiz Meneses. No le quea a usté na.

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