La Pontifica, Real e Ilustre Hermandad de Nuestra Señora de Valme Coronada y San Fernando de Dos Hermanas está inmersa en los cultos anuales a su imagen titular. Tras la función principal y el pregón, esta semana la corporación letífica celebra solemne quinario, durante el cual en la jornada de ayer se procedió a la recepción de un regalo de dos hermanos devotos de la Virgen de Valme. Se trata de una toca de tul bordada en hojilla de oro, realizada por Jesús Castizo. Además, la cofradía ha llevado a cabo recientemente la restauración del manto de las palmas, un tejido labrado con decoración en hilos metálicos brochados, usado por última vez en la Romería de 1927 y quedando desde entonces en desuso. La Virgen volverá a lucirlo en su romería este año. Las labores de intervención han corrido a cargo de CYRTA, empresa sevillana de Conservación y Restauración de Tejidos Antiguos.

Además, la protectora de Dos Hermanas lucirá durante los próximos actos y cultos, previos a su romería -que tendrá lugar el próximo domingo, día 21 de octubre-, un nuevo juego de coronas en plata de ley sobredorada, realizado por el orfebre Ramón León Losquiño. Estas preseas reproducen fielmente las que en 1966 donó la Corporación Municipal a la Virgen con motivo de su patronazgo sobre el consistorio nazareno.
Las coronas originales, obra del orfebre sevillano Antonio Pérez Barrios, fueron sustraídas en julio de 1975, sin que se lograra recuperarlas. Cabe mencionar que en su ejecución intervino Ramón León Peñuelas –padre y maestro del orfebre que ahora las ha recreado–, entonces discípulo y estrecho colaborador de Pérez Barrios. Para realizar esta reproducción fidedigna, se han utilizado fotografías antiguas, así como las proporciones obtenidas del estuche original, que se conserva a pesar del robo acaecido hace 43 años.

Siguiendo el diseño de Antonio Pérez Barrios, las preseas están labradas en estilo gótico florido, con pedrería y cuatro escudos de plata en su color: en el frontal y trasera, el antiguo de Dos Hermanas; en uno de los laterales, el del reino de Castilla y en el otro, el de León, ambos representativos del rey Fernando III el Santo. Gracias a la donación de una familia devota de la Virgen, se han podido recuperar estas artísticas piezas, enriqueciendo el patrimonio de la hermandad y completándose así todos los juegos de coronas que ha tenido en algún momento la histórica imagen, desde la restauración que, en 1894, le devolvió su primitiva forma gótica.





