Jaén

Los estrenos que tendrán que esperar para el Viernes Santo jiennense de 2021

La tristeza se apodera de la tarde del Viernes Santo. Nuestro Señor ha muerto y el negro ruán predomina en las calles de los pueblos y ciudades andaluces que empiezan a mirar con ilusión el comienzo de la próxima Cuaresma de 2021, tras una Semana Santa atípica que muchos antojaban imposible de suceder. Ha sucedido, pero en todo caso hemos demostrado la decencia y la ilusión de las grandes Semanas de Pasión que amanecían como un renacer a la vida.

Es Viernes Santo de Sepulcro y Soledad en Jaén, dos Hermandades que tiñen de negro luto la aciaga tarde del Viernes Santo desde dos de los barrios más antiguos de la ciudad. Buscando el recogimiento de las antiguas calles del centro de la capital, forman dos de los cortejos más serios de cuantas procesionan en la ciudad, guardando ejemplos de compostura que les han servido a muchas Cofradías de bulla y demás estilos. Una curiosidad que hace, aún, más especial la tarde del Viernes Santo jaenero, mana de una antigua tradición que en épocas pasadas mantuvo una gran tensión entre las dos Corporaciones; que es el reparto de la Oficialidad del Santo Entierro, cuyo privilegio recae en una Cofradía u otra dependiendo del año. En el caso de la Hermandad del Santo Sepulcro, ésta la recibe en los años pares y en de la Cofradía de la Soledad, lo hace en los impares.

La Cofradía del Santo Sepulcro que, como he dicho antes, recibe este año la Oficialidad del Santo Entierro, se funda en el año 1580 en el Convento de Nuestra Señora Coronada, estableciéndose en su actual sede canónica; la Iglesia de San Juan, un siglo después. Fue la primera Corporación que puso un paso de palio en la calle, un revulsivo que siguieron otras Corporaciones. Actualmente, la Cofradía pone tres pasos en la calle; el Misterio del Calvario, el Santo Sepulcro y Nuestra Señora de los Dolores, tres Imágenes de gran valor artístico que cruzan cada año el centro histórico de la ciudad hasta el corazón de la Carrera Oficial. Este año, la Corporación estaba celebrando su 325 aniversario con una amplia programación de actos, cultos y estrenos que no han podido ver la luz en estos oscuros tiempos. Uno de los principales, en los que la Cofradía tenía puesta la esperanza de poder verlo procesionar de nuevo, era el reestreno del manto procesional de la Virgen, recientemente restaurado por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico. También, la Hermandad había trabajado incesantemente en la realización de una saya para María Santísima del Silencio, llevada a cabo por Juan Carlos Colmenero, en terciopelo negro con bordados en oro y sedas, así como, el estreno de dos faroles y dos jarras realizados en los talleres de Paula Orfebres de Lucena.

La Cofradía de la Soledad pone su cruz de guía en la calle media hora después de que lo haga el Santo Sepulcro; concretamente a las 19:30h, desde la Basílica Menor de San Ildefonso. Fundada en 1556, cuenta con el segundo cortejo más antiguo de la ciudad, tras el de la Vera+Cruz. La Corporación aprueba sus estatutos bajo la denominación de Hermandad del Santísimo Cristo de la Transfixión y Soledad de la Madre de Dios y se establece en su actual sede canónica tras la desamortización de Mendizabal, templo donde adquiriría la advocación actual de Yacente y Soledad. Los dos Titulares de la Corporación fueron realizados en el siglo pasado, concretamente en la década de los 40 y 50. El Señor tiene la peculiaridad de tener los ojos entreabiertos, rasgo que le aporta un mayor dramatismo a la Imagen y que, en palabras del autor; Constantino Unguetti, «representa el momento de soledad que sufre Cristo en el que no tuvo una mano piadosa que terminara de cerrar sus ojos…». La Imagen de la Virgen es una talla de gran belleza en su mirada, una mirada que apunta al suelo en señal de resignación que es obra de Alfredo Muñoz Arcos.

Los principales estrenos que presentaba la Cofradía de la Soledad para este día se centraban en completar los servicios de paso en lo correspondiente a enseres y vestimentas, así como, reestructuración de los respiraderos, la candelería, faroles y jarras en el paso de palio.