Los expertos y entendidos

No es nada nuevo. Ya los sabíamos. Ha quedado totalmente demostrado en estos años  pandémicos: los desfiles procesionales y las imágenes sagradas molestan en las calles. Sabemos que estamos en un estado laico, por supuesto que sí.

En cambio ¿por qué siempre en contra de los mismos colectivos? ¿Y es atacada de una manera u otra, una misma religión? ¿Imagínese por un momento los llamados “brotes” provienen de una de nuestras actividades religiosas? ¿No sería la noticia que hubiera abierto toda la prensa y noticiarios?

Si pensamos un poco: ¿Acaso no hemos sido los últimos en que nos dejen realizar nuestras manifestaciones públicas de fe? ¿Pensemos al respecto de otras actividades que sí se han podido llevar a cabo? Podría hacer una gran enumeración de las mismas, pero le dejo a usted, que la elabore en su mente.

Al parecer los expertos y entendidos nos han aconsejado no acometer ningún acto de fe en nuestras calles, “por el gran contagio que pudiese provocar”. Hasta que ya al fin, desde unos meses atrás, los expertos y entendidos nos lo han permitido. Demos gracias.

A fin de cuentas, algunos se han salido con la suya: no ha habido durante un largo tiempo manifestaciones públicas de fe. ¡Enhorabuena, lo han conseguido! Ahora, cuando nos han dejado, vamos a continuar y creo que dos años de parón no es nada, sí hacemos un recorrido histórico de lo que es el movimiento cofrade. Los engranajes y la maquinaria sé encuentran más que preparados. Al menos este año.

He tenido el placer el contemplar a multitudes, ante nuestros sagrados titulares, y muchas ganas. Sí, es cierto, que lo primero que observaron mis ojos fue a Jesús del Gran Poder De Sevilla, en su Santa Misión. ¡No se me olvidará jamás!

Desgraciadamente, esto de las pandemias no es nada nuevo. Si lo es para nosotros debido a que vivíamos en un entorno muy cómodo, con una forma de ocio concreta y con una manera de vida muy determinada. Y de repente, se ha visto totalmente afectada. Bien es cierto que ya, estamos volviendo a ser, aunque lo vivido a muchos nos haya pasado factura en lo emocional, en la salud, en los psicológico y desgraciadamente una consecuencia, haya sido el perder a un ser querido.

En cambio, lo que sí es nuevo con respecto a otras pandemias o catástrofes, es que los católicos no hemos sido nada valientes. Y con esto me refiero a que en otros tiempos. Seguramente me tacharán de loco. Cuando había catástrofes y epidemias, se ha salido a la calle en rogativas (para pedir el fin de la sequía, para el final de una guerra, para el final de una catástrofe, para el final de una pandemia…) nuestras sagradas imágenes de Santos, de la Santísima Madre de Dios y de Nuestros Señor Jesucristo.

Estoy seguro que no ha sucedido debido a que los expertos y entendidos era el protocolo a seguir para velar por nuestra salud. Los expertos y entendidos, que pronosticaban uno o dos casos aislados, nos aplican protocolos “sin pie ni cabeza” y las procesiones rogativas están totalmente prohibidas. Los católicos somos obedientes y hemos acabado acatando las normas. En cambio, si se podían tomar otros riesgos. ¡Qué desfachatez de los expertos y entendidos!

Cabe preguntarse: ¿Hemos sido valientes? ¿Se podría haber realizado otros actos “respetando” los protocolos para manifestar la fe públicamente? ¿A caso somos ciudadanos de segunda? ¿Nos han manipulado? ¿Y esta semana santa ya no está la enfermedad?

Lo que los expertos y los entendidos, no han querido enterarse, ni quieren, ni le interesa es que la vida y la muerte dependen de Dios. “El Señor da la muerte y la vida, hunde en el abismo y levanta;” 1 SAMUEL 2, VERSÍCULO 7.

¿Y si se hubiera salido a la calle con una gran fe en rogativa nuestras Santas imágenes?

¿Qué hubiera sucedido?