Todos sabemos que las cofradías de Sevilla han servido de espejo para que muchas procesiones de la provincia marcaran su idiosincrasia que en la mayoría de los casos están fijadas a los modelos de la Semana Santa de Sevilla. Estilo de pasos, tipo de marchas, flores, andar de los pasos; así como una gran lista de los elementos que componen la Semana Santa son copiados por otros pueblos que hasta salen de la geografía de la provincia.
Sin embargo, no son pocos los pueblos que guardan un gran Semana Santa y un patrimonio excepcional. De tal manera que Sevilla a lo largo de la historia ha tenido que llegar a ellos para engrandecer el estilo y la belleza de la semana grande hispalense. Ejemplo de ello son los faroles del paso de Jesús del Gran Poder, inspirados en los del paso del Santo Entierro de Écija.
Los faroles son de planta hexagonal, llevando además de los correspondientes cristales en cada una de las caras, otros dos cristales trapezoidales tanto en la parte baja como en la alta, lo cual le imprime un carácter más etéreo y transparente, permitiendo de esa manera una mejor iluminación hacia todas las direcciones.
Las primeras referencias que tenemos de los actuales faroles del Señor de Sevilla es de una fotografía del año 1908. La instantánea ilustra el paso del Gran Poder haciendo su entrada en San Lorenzo hace con los dos nuevos faroles que para su paso había repujado en plata el orfebre cordobés Rafael León. El motivo de esta insólita disposición caracterizada por ver al Señor entre sus dos faroles todavía sin dorar fue que el maestro Rafael León solo tuvo tiempo de terminar tres de ellos para aquel Viernes Santo. Al año siguiente se estrenaría la otra pareja, saliendo ya los cuatro con un baño de oro, y los faldones bordados actuales.
Esta obra de orfebrería sigue siendo una de las grandes piezas de las cofradías sevillanas. Hasta el punto que muchas hermandades como la de Jesús Caído de Córdoba, Jesús Nazareno de Marchena o el Gran Poder de Madrid han repetido o se han inspirado para la ejecución de sus respectivos faroles por la buena iluminación y la gran belleza que imprimen. Unas características que están consagradas con los numerosos años que los pasos de la Urna de Écija y el Gran Poder de Sevilla procesionan con este tipo de farol astigitano.
Se da la circunstancia de que los faroles «cordobeses» del Gran Poder están inspirados en otros «cordobeses». No en vano los astigitanos mencionados también fueron realizados por un orfebre cordobés, aunque algunos con algunos siglos de anterioridad, ya que su autor fue el inmortal Damián de Castro que nació en Córdoba en 1716 y falleció en Sevilla en 1793. Unos faroles de un orfebre cordobés para alumbrar al Señor de Sevilla, la obra suprema del más sublime de los imagineros cordobeses.





