Córdoba, ⭐ Portada

Los hermanos de la Esperanza deberán aprobar el diseño de su nuevo palio el 19 de junio

El próximo sábado 19 de junio los hermanos de la cordobesa Hermandad de la Esperanza están llamados a la celebración de un cabildo de carácter extraordinario que marcará un antes y un después en el devenir histórico de la corporación de San Andrés. Ese día, la junta de gobierno de la hermandad presentará a la asamblea de hermanos el proyecto de palio para la bellísima dolorosa de Juan Martínez Cerrillo que será sometido a la valoración de los hermanos que deberán otorgar su preceptiva aprobación para que el sueño se materialice. Cabe recordar que durante el mandato de Javier Baena como hermano mayor de la corporación de San Andrés se creó una comisión encaminada a proyectar un nuevo palio bordado para la Virgen de la Esperanza. Dicha asamblea contaba con la integración del afamado diseñador Rafael de Rueda, si bien durante la existencia de este comité nunca llegó a trascender, oficialmente, si se llegó a realizar un diseño.

Sea como fuere, con esta convocatoria se sientan los cimientos para la culminación estética del altar itinerante de la Virgen de la Esperanza, una de las grandes devociones cordobesas que, sin embargo, carece del palio que merece. Una culminación cuyo primer paso –más allá de intentos precedentes- tuvo lugar en diciembre de 2019 cuando la junta de gobierno de la hermandad anunció que con vistas a la Semana Santa de 2020, la dolorosa de Juan Martínez Cerrillo estrenaría una reestructuración y reforma de su paso de palio. Una determinación que propicia un cambio esencial en la fisionomía del paso de la Virgen de la Esperanza y que ya se pudo apreciar en los ensayos que la cuadrilla costalera de la cofradía de San Andrés realizase en febrero de 2020 antes de que la pandemia en la que nos hallamos inmersos diera al traste con todo.

Estas modificaciones fueron notificadas por la corporación del Domingo de Ramos en un comunicado en el que agradecía la colaboración desinteresada de Fernando Morillo Velarde y especificaba que se trataba de un escalón previo para la realización de una empresa de mayor envergadura, la ejecución del proyecto de paso de palio de la Santísima Virgen de la Esperanza, proyecto que ahora se sitúa en el horizonte de las ilusiones de los hermanos de la cofradía. En esta reestructuración, y de cara al próximo Domingo de Ramos, la Hermandad ha llevado a cabo una reforma de las proporciones del palio siguiendo para ello el canon áureo, la llamada «divina proporción».

Tal y como explica Antonio Hernández Lázaro en su magnífico blog «Sevilla para iniciados», la llamada divina proporción (proporción áurea, canon áureo, número de oro, regla de oro…) es un número algebraico irracional, representado por la letra griega fi (o phi), que divide un segmento en dos, de tal manera que la longitud total del segmento (a+b) es al segmento parcial más largo (a) como este es al más corto (b). Esta proporción se encuentra en la naturaleza, en las plantas, en los animales y el ser humano, y hasta en las galaxias.

El crecimiento armónico de todo lo creado obedece a esa divina proporción. Y resulta también que esa proporción es extraordinariamente adecuada desde el punto de vista estético, incluso para la mística. Como es natural, los artistas la han aplicado a lo largo de la Historia, deliberadamente o de manera intuitiva. Desde que la formuló en el siglo I a.C. Vitruvio, el arquitecto de Julio César, la razón dorada empezó a aparecer descrita en los tratados de arte y de arquitectura, como prototipo de diseño grato a la vista (y, por cierto, también al oído). En el Quattro-cinquecento italiano la explicó el franciscano Luca Pacioli, y la aplicaron Miguel Ángel y Leonardo da Vinci. También Alberto Durero se apoyó en ella.

Partiendo de la regla dorada, el rectángulo áureo es aquel que tiene entre sus lados una proporcionalidad igual al canon. Calificado por los griegos como una de las figuras geométricas más bellamente estructuradas, este cuadrilátero de noble proporción fue utilizado por los arquitectos de forma generalizada, empezando, en el siglo V a.C., por el Partenón. El paso de palio es un sumario de rectángulos áureos. De abajo a arriba –los pasos están concebidos para ser contemplados así, elevando la mirada– tenemos los faldones, los respiraderos más clásicos, los espacios entre varales (frontal, trasero y laterales) y las bambalinas, especialmente en los palios de cajón. Incluso el plano del paso de palio es áureo. Baste medir el palio de Nuestra Señora del Valle, cuyas bambalinas, del siglo XVII, son la obra más antigua de bordado de las cofradías sevillanas».

En virtud de este compromiso, la aplicación de la «divina proporción», la cofradía estrenó, en los mencionados ensayos, una nueva mesa de cuya ejecución se encargó Francisco Rosado siguiendo las medidas del mencionado canon. Además, se llevó a cabo la adaptación de varales y respiraderos a las nuevas proporciones, cuyo trabajo se llevó a cabo en el taller de orfebrería Herpoplat. Finalmente, la reforma de las bambalinas, techo de palio y faldones fueron responsabilidad del taller del bordador ecijano Jesús Rosado, lo que garantizaba un primer paso exitoso, habida cuenta de que nos hallamos ante uno de los artesanos más prestigiosos y respetados de todo el universo cofrade, de una empresa que ha de culminar con el paso de palio que merece una de las dolorosas que goza de mayor devoción de cuantas componen el heterogéneo conglomerado de emociones de la Semana Santa de Córdoba.

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