Internacional

Los responsables de las imágenes blasfemas de Jesucristo insultan ahora a la Semana Santa

La retirada por parte de la Policía Autonómica vasca, por orden del Juzgado de Instrucción número 3 de la capital vizcaína, de los carteles blasfemos e hirientes que unos individuos habían utilizado para adornar su recinto en la Semana Grande de Bilbao ha provocado reacciones airadas por los antidemócratas que entienden que forman parte de sus derechos fundamentales insultar a quienes tienen creencias diferentes a las suyas y pasarse la ley por el forro de sus reales. Si ya durante la retirada se profirieron consignas contra la iglesia católica por parte de algunos sujetos «que pasaban por allí» al tiempo que varios miembros del grupo responsable mostraban su indignación por la medida adoptada, a lo largo de la jornada varias peñas han colgado en sus carpas el polémico e insultante montaje curiosamente algunos de ellos junto a pancartas que exigen el reagrupamiento de presos etarras, ante la pasividad de las autoridades competentes.

La Federación de Comparsas de Bilbao manifestó su rechazo a la medida a través de un comunicado en el que exigían «ningún tipo de límite a la sátira y el humor», «mientras no supongan una opresión contra cualquier colectivo minorizado, consideramos que es digno, legítimo y necesario, imprescindible para una sociedad plural, crítica, paritaria y responsable. El único camino para tener esa actitud abierta». No contentos con ello, los sujetos que perpetraron el insulto gráfico han ido mucho más lejos mediante un escrito en el que aseguran que «las supersticiones particulares nunca pueden estar por encima de los derechos elementales». Un texto en el que afirman que su objetivo consistía en «hacer un ejercicio práctico de libertad de expresión y desobediencia civil en contra de la existencia en el Código Penal español del absurdo e injusto delito contra los sentimientos religiosos, ejercicio en el cual reivindicamos que no se le deben poner límites de ningún tipo al humor». Un humor que han intentado poner en práctica, sin lograrlo al enfatizar que «No entendemos que nadie se pueda sentir ofendido por esto, y si es así, nos sentimos muy ofendidos por ello y les exigimos que dejen de ofenderse inmediatamente, porque ofendiéndose faltan al respeto a nuestros sentimientos más íntimos»

Además se han mofado de todos los católicos afirmando que pensaban que «las personas que organizan performances que escenifican un ritual mágico caníbal en el que simulan comerse la carne y beberse la sangre de un mozo de 33 años entenderían que a algunas personas nos pudiera resultar gracioso. Nos parecía tan delirante que no pensábamos que lo hacían en serio». Finalmente han atacado y ridiculizado a la Semana Santa subrayando que «tampoco nos gusta demasiado la fiesta esa que montan en primavera, en la que unos encapuchados pasean públicamente, y en presencia de niños, muñecos macabros y ensangrentados que puede herir la sensibilidad de muchas personas. Pero entendemos que es un ejercicio de libertad de expresión». Todo un alarde de respeto, humos y comportamiento democrático.

Recordemos que la retirada que se ha producido tras un comunicado emitido por el Obispado de Bilbao y las declaraciones del alcalde, Juan María Aburto – Partido Nacionalista Vasco -, quien había llamado a la reflexión a los miembros del colectivo y a «hacer algo si creían que los carteles ofendían a alguien» añadiendo que es lamentable que alguien para llamar la atención tenga que ofender a terceros. Unas críticas a las que se había sumado igualmente el Partido Popular quien calificó de aberración los carteles.

El origen de este escándalo se halla en la exposición pública de una composición de imágenes blasfemas de Jesús Crucificado, titulada Carnicerías Vaticanas, simulando los clásicos carteles de las carnicerías en los que se indican las partes que se pueden comprar de un animal, – un cerdo o un vacuno –  bajo el cuerpo de Jesucristo y el lema «Venid y comed este es mi cuerpo.

La reacción del obispado vizcaíno fue en forma de contundente comunicado en el que se apresuraba a denunciar y rechazar con firmeza esta «agresión que ofende sentimientos profundos y creencias religiosas arraigadas en buena parte de los habitantes de Bilbao y Bizkaia», pidiendo «a los responsables la retirada de las citadas imágenes»

Además, el comunicado solicitaba «el amparo y la intervención de las instituciones públicas responsables de velar por el respeto al derecho fundamental a las propias creencias religiosas, en aras de la promoción del valor básico de la convivencia social en paz y en armonía», advirtiendo que «los servicios jurídicos del Obispado estudiarán las acciones legales que puedan derivarse por la exposición de estas imágenes, que atentan contra la libertad religiosa y el respeto a las personas que profesan la fe cristiana».

Cabe recordar que esta comparsa presume de ideología anarquista – fundada por la CNT entre otros colectivos de similar «alcurnia» – y tiene por lema “Ni dios, ni estado, ni patrón» con lo que es harto evidente que su insulto a las creencias de miles de personas no es en absoluto gratuito, nada que ver con lo que asegura el colectivo cuando afirma que se caracterizan por la defensa de un «modelo de fiestas popular, participativo e integrador». Se ve que su concepto de la integración asa por insultar a sus conciudadanos, a los que no piensan como ellos en un claro ejemplo de conducta antidemocrática que sí es coherente con su condición anarquista.

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup