Galerias, Internacional

Madrid se rindió ante Nuestro Padre Jesús de Medinaceli

Como manda la tradición el primer viernes de marzo la imagen más venerada de Madrid fue expuesta en solemne besapiés. Pasaban las doce de la noche cuando se abrían las puertas de la basílica. Miles de fieles esperaban a las puertas. Fuera, dos colas divididas entre quienes acuden desde la capital o alrededores y aquellos que llegan en autobús desde distintos puntos de España.

De Santiago de Compostela hasta Alicante y desde Málaga hasta San Sebastián, devotos llegados desde diferentes partes que esperaron durante horas para besar a una imagen que, según datos oficiales, recibió el beso de quinientas mil personas. Como es habitual, estas dos filas llegan hasta las plantas del Cautivo desde distintas partes. Mientras que quienes esperan desde las proximidades de la Fuente de Neptuno, en la Plaza Cánovas del Castillo, suelen hacerlo por la puerta situada en la calle Cervantes, los madrileños hacen lo propio por la Plaza de Jesús. Esta se extendió hasta la misma calle de Atocha. Más de quinientos metros donde había personas que esperaron durante días.

La infanta Elena fue en esta ocasión el miembro de la familia real que acudió al besapiés en representación de la casa reinante, una unión que se pierde en el tiempo y que se produjo sobre el mediodía. Desde la archicofradía anunciaron que la basílica permanecería abierta hasta que el último de los devotos depositara su beso ante la venerada imagen, conocida como “El Señor de Madrid”.