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En mi Huerto de los olivos, Málaga, Opinión

Málaga es también mariana

Resulta que la mañana amanecía con un color azul claro que nos hacía presagiar que la tarde iba a ser, una tarde fantástica, como así fue. La mañana comenzó temprano para comenzar a visitar las distintas casas de hermandad que lucían esplendidas con sus colgaduras en sus paredes que se levantaban en el cielo malagueño.

El sol, crecía cada instante más y empezaba a coronar la ciudad de la costa del sol, como indica su propio nombre. La ciudad sabía que era un día de grandes sensaciones y por ello se preparaba a conciencia. En el caminar de una casa de hermandad a otra, se podía ver a gente de muchos lugares, que surcaban las calles en obras de Málaga.

Tomábamos unos churros donde quedamos con mi buen amigo Rafael. Y desde nuestro punto de encuentro comenzó el caminar hacia varias casas de hermandad para poder ver los tronos de las imágenes que por la tarde realizarían sus peregrinaciones al altar de la Virgen de la Victoria Coronada, patrona de la ciudad, desde la época de la Reconquista por parte de los Reyes Católicos.

Llegamos a la casa de hermandad del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, donde tuve la gracia de poder ver el trono impresionante de la Soledad, más conocida como la Soledad de Mena. Allí arriba, y nunca mejor dicho allí arriba estaba Ella, con su belleza impresionante. Un trono que quita el sentido, y que con uno de esos, si lo convirtiésemos en dinero sería el presupuesto de una hermandad cordobesa media para muchos años. Volviendo al aspecto meramente artístico, los allí congregados solo podíamos tener palabras de estar encantados, al ver, esa cantidad impresionante de arte en orfebrería, bordados, talla, etc.

De ahí, justo al lado nos enseñó otro trono también muy bonito pero por dimensiones mucho más pequeño. De estilo antequerano, con una doble bambalina, con una peana impresionante, donde se ubicaba la Virgen de los Dolores del Puente. Así, en esa misma Parroquia estaba el Cristo de la Buena Muerte en su capilla, preciosa de mármol negro y verde. En una capilla lateral una imagen de una dolorosa como la Virgen de la Estrella, pero para pena de los visitantes estaba cerrada a cal y canto.

De ahí, nos trasladamos a la casa de hermandad de la Expiración. Allí nos encontramos con un nutrido grupo de buenos cofrades cordobeses. Los hermanos Herencia, Carlos y Miguel, Antonio que es sevillano y de la Macarena, pero arraigado en nuestra ciudad, buena gente y mejor costalero y de esta guisa nos dispusimos a admirar el trono de la Señora de los Dolores de la Hermandad de la Expiración. 5200 kilos de orfebrería, bordados, talla, varales, etc.

Pudimos comprobar los enseres de dicha hermandad y el impresionante trono del crucificado de la Expiración. Cobre, mármol. Una maravilla para los ojos de cualquier cofrade o persona que sepa valorar el arte.

Pues ahí acabaron las visitas a tronos porque la mañana ya invitaba a tomarse un refrigerio y Rafael, mi amigo también tenía que realizar otras labores y nosotros nos dispusimos a dar una vuelta por el centro de la ciudad para ver tiendas y los últimos preparativos de la Magna Mariana que se terminaban de perfilar.

A las dieciséis treinta las campanas de la Catedral comenzaron a sonar para decirnos que la comitiva de la patrona de Málaga había comenzado. Y tras de Ella, el resto de imágenes, empezaron a surcar las calles malagueñas. Así, nos dispusimos de disfrutar del atardecer y el comienzo de la noche viendo los diferentes tronos.

El comienzo era muy prometedor de lo que veríamos esa noche con el trono en plata de Santa María de la Victoria. Tras Ella, el discurrir de nueve tronos de Vírgenes Coronadas malagueñas. Así le siguieron en el discurrir Ntra. Sra. de la Soledad, imponente en su trono la Soledad de Mena y con su toque diferenciador de la caída en su manto de su tocado, Ntra. Sra. de los Dolores del Puente en su trono de estilo antequerano precioso en su conjunto, Ntra. Sra. del Carmen en un trono con su ráfaga y bajo un trono con techo de palio que normalmente no es el suyo, María Stma. del Rocío de blanco impoluto que dejo su sello en la grada de los pobres, María Auxiliadora en el trono más pequeño de todos los que discurrieron, María Stma. de la Amargura con su trono rojo, María Stma. de la Trinidad con su enorme trono morado que hizo gala de su fama en sus maneras de caminar, María Stma. de la Esperanza con su trono dorado impresionante y por último María Stma. de los Dolores con la majestuosidad de ella y su trono.

Después hubo momentos únicos por la calle Larios en la vuelta de los tronos, la gente se agolpaba en cada rincón para disfrutar ya de la noche malagueña. Corría una ligera brisa que gustaba a la misma vez por su frescor que por su olor tanto de la ornamentación floral como el incienso por los rincones de las calles.

Al final de la calle Larios en la plaza de la Constitución la bandera de España ondeaba en lo más alto haciendo gala de la Magna Mariana en la ciudad de la costa del sol. Al ver a tantísima gente como se agolpaba alrededor de los tronos me di cuenta que Málaga también es Mariana. Enhorabuena a Málaga y a su magnífica puesta en escena de la ciudad, de su gente y de las hermandades que salieron junto a su Agrupación de Cofradías.

Pd.- No quiero dejar de pasar, para dar mi pésame a la familia del niño de Fuente Palmera que falleció esta semana.

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