La firma invitada, 💙 Opinión

Malos tiempos….buena cara

En estos momentos tan complicados que vivimos, los cofrades (y no cofrades) nos preguntamos sobre el futuro de la manifestación pública de nuestra religiosidad popular, ya sea de las procesiones, romerías, rosarios públicos y un largo etcétera.

Nuestras exigencias son claras; por la vuelta al mapa de otros actos públicos que suponen la concentración de un cierto número de personas vemos justo que se vuelvan a abrir las puertas a las diferentes manifestaciones de nuestra fe católica.

A partir de aquí encontramos diferentes opiniones; unos piensan que no es prudente aún hacer estos actos, otros opinan que estas prohibiciones buscan coartar nuestra libertad para expresar nuestra fe… Todas ellas respetables y con cierto sentido.

Pero no escribo para afirmarme en una opinión u otra, sino para hacer lectura, palpable por experiencia propia, de nuestra actitud como cofrades ante esta crisis sanitaria que aún atravesamos.

Las diferentes hermandades y cofradías, repartidas por toda la geografía han hecho esfuerzos bastante grandes para no quedarse “colgadas” al margen de esta pandemia, que nos ha dejado imágenes conmovedoras y bastante duras.

Aunque ha habido de todo, muchas cofradías se han volcado en la caridad y también han engrandecido los cultos internos (quizá por falta de los externos) … Estoy seguro que los cofrades han vivido estos dos últimos años de forma muy especial, puede que de forma más profunda.

Precisamente, uno de los fines de nuestras manifestaciones de piedad es hacernos crecer en la Fe católica que profesamos, por eso pienso que estos años no han sido unos “años perdidos” sino unos años que a muchos nos ha fortalecido y nos han ayudado a crecer.

Con suerte, poco a poco vamos a ir recuperando el culto externo, tal vez no como lo conocíamos, pero si desde otro punto de vista más profundo; el de haber experimentado que Dios no nos abandona a pesar de las dificultades, el de ver que la Fe es un pilar básico y necesario para nuestra vida diaria.

Termino este breve artículo animando a todos a vivir este tiempo desde la esperanza de que vendrán tiempos mejores y de que siempre iremos de la mano de Dios que nos cuida y nos quiere incondicionalmente.

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