Manuel Luque Bonillo realizará la imaginería menor de las cartelas del paso de misterio de las negaciones de San Pedro de Jerez

La Hermandad de la Pasión de Jerez ha anunciado que el imaginero cordobés Manuel Luque Bonillo realizará la imaginería menor de las cartelas del paso de misterio de las negaciones de San Pedro. Nacido en la ciudad de Córdoba en el año 1972, el autor de las imágenes comienza sus estudios en el colegio Cervantes de los Hermanos Maristas, pasando posteriormente a la Universidad laboral Onésimo Redondo. A finales de los años 80 se matricula en la Escuela de Arte Mateo Inurria en la especialidad de talla en madera. De su paso por la escuela de artes, destaca las enseñanzas de su profesor de modelado Manuel Vela, escultor cordobés. Al finalizar los estudios completa su formación como aprendiz en el estudio de los imagineros cordobeses Antonio Bernal Redondo y Francisco Romero Zafra. Su primera obra procesional es la imagen de Jesús de las Penas de la Cofradía de los Ángeles de Puente Genil en Córdoba, bendecida en el año 1995.

El diseño del paso, según explica Antonio Jesús Dubé Herdugo, Escultor y Licenciado en Bellas Artes, se inscribe dentro del “neobarroco”, inspirado en cánones clásicos de ese periodo artístico, tanto en las andas procesionales del mismo como en las trazas de la retablística de la época, realizado en madera noble como es el cedro real toda la parte ornamental del revestimiento interior de la obra y la estructura interior formada por parihuela, caballetes y tablazón superior en madera de pino flandes o similar dureza. El cedro es el material elegido por su calidad en el desbaste y acabado a gubia así como por sus condiciones biológicas propia.

La parihuela o “mesa” tiene unas medidas de 2.40m de ancho por unos 5.10 de largo, medida mínima necesaria para una correcta distribución de un misterio de varias imágenes como el que se epresenta. La mesa está compuesta por la parihuela interior y revestida por los conocidos como “respiraderos”. Estos están formados por partes realizada en talla y parte en bordado en oro, aliviando de ese modo una fracción importante del peso de los mismos. Remata en su unión con la superficie donde asienta el canasto, con un moldurón tallado cuya horizontalidad se ve truncada por pequeñas cartelas, las esquinas labradas íntegramente en madera y la cartela central. Ésta última va emplazada en la mitad de cada paño, es decir en el frente, trasera y laterales. En dichas cartelas se muestra tallado un escudo, siendo los elegidos para ello el propio de la Cofradía en el respiradero frontal, el de Jerez de la Frontera en la trasera, y en cada lateral el escudo del Obispo de la diócesis, José Mazuelos Pérez, quien firmó el decreto de Hermandad. En el otro lateral figura el escudo del Cabildo Catedralicio. Flanquean las esquinas en la delantera y la trasera de los mismos cuatro maniguetas a modo de vestigio de funcionalidad meramente estética de la manera de posesionar en los siglos XIV y XV. La parte inferior del conjunto porta faldones en terciopelo de color morado, por ser éste el color más identificativo de dicha Hermandad.

El canasto está diseñado siguiendo la forma trapezoidal invertida, es decir que paulatinamente se vaya elevando el conjunto en el espacio irá buscando una mayor apertura en las formas predominantes de su arquitectura con el único fin de lograr un esencial espacio en la superficie superior que es donde queda emplazado el misterio. Alcanza una altura media de 70cm (zona en la que se sitúa el tablazón superior, obviando la crestería que asciende y desciende según el dibujo del canasto). La planta del mismo está trazada realizando suaves entrantes y salientes, separados entre sí por ingletes que dotarán de mayor fuerza estética al conjunto, al igual que su perfil donde predomina el bocel o “bombo” como elemento arquitectónico principal, y con medias cañas y enfajados lisos. Las esquinas son trilobuladas con ingletes y la parte central de cada paño del canasto posee una cartela donde se muestra una escena de la Pasión de Cristo en la que aparece la Cruz (como símbolo de la Redención del Señor) de elemento fijo. Se presentan un total de cuatro y siendo éstas las únicas piezas de ornamentación escultórica que porta todo el conjunto de las andas procesionales. Finaliza en su parte superior con una suave crestería que enfatiza la línea barroca de la canastilla. Toda la talla de los moldurones, medias cañas y bocel que conforman las piezas descritas, son caladas al objeto de no aparentar sensación de pesadez de este conjunto.

En el tablazón se sitúan los candelabros de guardabrisas, un total de seis, cuatro en cada vértice del mismo, que portan un total de nueve luces, y uno en cada mitad del lateral del mismo que llevan cinco. Estas piezas de luz han sido diseñadas siguiendo la forma de “piña” que como principal característica tiene la de ocupar menos espacio en la superficie y dotar de mayor luz al conjunto. La ornamentación de todas las piezas labradas se ha concebido a base de motivos vegetales, como hojas de acanto y frutales que contrastan con piezas circulares lisas en medio relieve como las que podemos contemplar en las cartelas pequeñas que rompen el moldurón del respiradero o en los remates de la cartela central o de las esquinas del canasto y respiradero. Su terminación es dorado en oro fino de las partes talladas, conjugando zonas en oro bruñido con zonas en oro sin bruñir para realzar el dibujo y volumen de la talla ornamental y de las partes lisas, a excepción de la maniguetas que se encharolan en un tono de madera oscura y patinada. Como se puede apreciar en el diseño se ha pretendido dotar al mismo de un carácter sobrio y elegante, huyendo de una excesiva presencia de ornamentos escultóricos tales como angelitos, figuras de evangelistas, etc., que no harían sino distraer la atención del sentido verdadero que debe predominar en toda representación de un misterio de la Pasión de Ntro. Señor, que es principalmente su carácter catequético.