María Jesús Montero destaca en Roma el valor cultural y social de la Semana Santa andaluza

La vicepresidenta primera del Gobierno y secretaria general del PSOE andaluz, María Jesús Montero, ha puesto en valor este sábado la significativa presencia andaluza en la Gran Procesión del Jubileo de las Cofradías, que se celebra en Roma. La participación de dos imágenes de honda raíz devocional como El Cachorro de Sevilla y la Virgen de la Esperanza de Málaga ha sido, en palabras de la dirigente, una manifestación elocuente del peso que la tradición cofrade tiene en la identidad cultural del sur peninsular.

En declaraciones ofrecidas a Canal Sur Televisión desde la capital italiana, Montero ha subrayado que este encuentro internacional de hermandades constituye una oportunidad única para mostrar ante el mundo la riqueza del patrimonio, las costumbres y la diversidad de los pueblos de España, representados en esta ocasión por tres cofradías, entre ellas dos procedentes de Andalucía.

Fe, arte y compromiso social

Más allá del componente religioso y patrimonial, la vicepresidenta ha querido poner el acento en el papel activo que desempeñan las cofradías en el tejido social andaluz. A su juicio, estos colectivos no solo preservan imágenes de incalculable valor artístico, sino que también desarrollan una intensa labor asistencial y solidaria a través de sus obras sociales, en las que participan miles de hermanos y hermanas a lo largo de todo el año.

“Este tipo de celebraciones también sirve para hacer visible el compromiso humano que impulsa la acción de tantas hermandades”, ha manifestado Montero, subrayando el carácter profundamente comunitario y generoso de la religiosidad popular andaluza.

Religiosidad popular como seña de identidad

La vicepresidenta ha incidido en que la Semana Santa constituye uno de los pilares fundamentales de la expresión espiritual en Andalucía. “Durante los meses de abril y mayo, nuestras calles se llenan de personas que viven y celebran una fe profundamente arraigada, una fe que se transmite desde lo más íntimo y que se convierte en símbolo colectivo de nuestra manera de ser”, ha afirmado.

En este contexto, ha recordado que tanto Sevilla como Málaga conservan una parte esencial del patrimonio religioso andaluz, testimoniado en esta ocasión por la presencia en Roma de dos de sus imágenes más veneradas: el Cristo de la Expiración y la Virgen de la Esperanza.

Diversidad devocional con proyección internacional

Finalmente, Montero ha querido subrayar que el carácter plural de la religiosidad andaluza, presente en todas las provincias y sus localidades, encuentra en momentos como este una ocasión para su proyección internacional. “Hoy traemos a Roma dos imágenes que condensan el alma de nuestro pueblo: El Cachorro y la Esperanza de Málaga. Son mucho más que símbolos; son el reflejo de una cultura viva, profundamente sentida y compartida”, ha concluido.