La terrible crisis sanitaria derivada de la pandemia provocada por el coronavirus Covid-19 continúa causando estragos en el normal desarrollo del calendario cofrade de las hermandades de los cuatro puntos cardinales de nuestra geografía provocando la suspensión de todos los actos de índole externo a celebrar por las calles de Andalucía. Es el caso de la hermandad de la Entrada Triunfal, cuya Junta de Gobierno ha decidido suspender la procesión de María Santísima de la Victoria. Así lo recomienda las autoridades, ante el peligro de rebrotes de Covid-19 que representan las aglomeraciones de personas.
Próximamente la corporación de San Lorenzo dará a conocer todo lo referente a los cultos en honor a María Santísima de la Victoria y las fechas de próximos actos. «Desde la junta de gobierno de la hermandad de la Entrada Triunfal hacemos un llamamiento a los hermanos y devotos para que participen en los actos siendo responsables y cumplan con las disposiciones de las autoridades eclesiásticas, sanitarias y gubernamentales», concluye el comunicado emitido al efecto. Conviene recordar que en 2017, la popular hermandad de la Borriquita decidió recuperar la presencia de la imagen letifica en el mes de septiembre entronizada en el paso de Nuestra Señora de la Palma sin palio, tal y como hiciera en la etapa anterior, con el Niño Jesús que la acompaña desde 1994, síntoma inequívoco de su transformación en advocación de Gloria.
La Virgen de la Victoria está datada del siglo XVIII y su autoría es desconocida, aunque sí se conoce que fue restaurada por Miguel Arjona una vez pasó a formar parte de la Hermandad de la Entrada Triunfal. Incorporada en 1982 como titular mariana de la corporación del Domingo de Ramos, adquirió una especial relevancia una vez vinculada a la corporación, erigiéndose como nueva protagonista de la estación de penitencia junto a la hermosa talla del Señor que realizase tiempo atrás Juan Martínez Cerrillo a partir de su primera salida en el año 1986 y convirtiéndose en uno de los símbolos inequívocos del afianzamiento de la hermandad. A partir de ese entonces, la Virgen de la Victoria comenzaría a cerrar la ilusionante mañana del Domingo de Ramos.
No fue hasta el año 1994 cuando María Santísima de la Victoria perdió su carácter penitencial con la llegada a la hermandad de Nuestra Señora de la Palma, dolorosa que fue incorporada estatutariamente el año anterior y había sido realizada por Francisco Romero Zafra en 1991, pasando a ocupar el puesto de su antecesora en la salida procesional. Con esta notable modificación, la Virgen de la Victoria, lejos de caer en el olvido o desaparecer del panorama cofrade cordobés al igual que ocurriera con muchas otras tallas a lo largo de la historia, se mantendría como titular de la cofradía, comenzando a recibir culto bajo advocación de Gloria.
A pesar de que para una gran parte de fieles y cofrades en general solo es posible relacionar la talla de la Virgen de la Victoria con la Parroquia de San Lorenzo, la verdad es que algunos archivos hallados apuntan a unos orígenes que tuvieron como escenario el desaparecido convento de mínimos, llamado de las Huertas – de donde también procedía María Santísima de Gracia y Amparo –, que curiosamente, pasó a denominarse más tarde Convento de Nuestra Señora de la Victoria, ubicado en las afueras de la ciudad en los actuales Jardines de la Victoria, y que tomó su segundo nombre gracias a la decisión adoptada por los Reyes Católicos durante una de sus estancias en Córdoba, debido a la devoción que ambos profesaban a la Virgen de esa advocación.
Quizá gracias a esos conocidos orígenes – si es posible llamarlos así – de María Santísima de la Victoria en el convento de su mismo nombre sea posible vincular su permanencia en el monasterio desde su ejecución en el siglo XVIII hasta la exclaustración llevada a cabo entre 1835 y 1836, con el consiguiente abandono del recinto de los mínimos y la compra de este por parte de Francisco García Hidalgo, quien 26 años más tarde lo vendería al Ayuntamiento de Córdoba, siendo finalmente demolido en 1867.





