Me tiemblan las carnes

¡Hasta me tiemblan las carnes! Este año mi casa es un revuelo de volantes, flores, alpargatas… Este año es especial por volver a vivirlo con los míos. Me faltan muchos a mi lado. Me faltan mis Pilares principales.

Tu mamá, que hace años te fuiste a las Marismas del Cielo… Tú papá, que desde que mamá se fue tu vida dio un giro tan grande que ya las últimas romerías eran muy distintas sin Ella …

Tata, somos muy diferentes… Pero sabes que en días como éste, al igual que como el resto del año, seguimos las dos cogidas de la mano…

Un Rocío diferente…
Un Rocío con los míos…

Un romería que, por primera vez después de más de 10 años, la viviré con mi semilla. Una semilla que solo entiende de azahar, de incienso, de un ¡a está es…! Una semilla que no ha podido vivir ni sentir como cruje ese puente de madera. Ese puente del Ajolí… No ha podido oler cuando esos cohetes estallan cuando las hermandades van a realizar su Presentación.

No han vivido lo que es una noche en vela cuando Ella está en la calle visitando las hermandades desde el anochecer hasta casi cerca del atardecer. Esos amaneceres en la Marisma…

O entrar en la Iglesia y ver cómo está en su paso esperando a ser llevada por su pueblo junto a todas las filiales.

Ese rezo cuando tu pueblo se acerca a nuestro momento. Ese momento cuando suena ese campanil y te empezamos a llamar al compás de… ¡Córdoba, Córdoba! hasta rompernos la garganta…

Este año sí…Este año lo has querido. Este año nos has permitido poder estar junto a Ti. Este año me tiemblan las carnes nada más pensar en que la herencia que me dejaron se podrá cumplir.

Y es estar ese Lunes de Rocío rezando junto a los míos y darte gracias por darme la oportunidad de poder estar… Sólo es guitarra y cante dicen las malas lenguas… Pero no podrán quitarme cada vez que voy a verte que llore al arrodillarme..

¡Viva la Virgen del Rocío!
¡Viva la Blanca Paloma!