Medio siglo sin un grande de la música procesional

Este 11 de octubre se cumple 50 años del fallecimiento de Germán Álvarez Beigbeder, compositor de marchas procesionales. Nació en Jerez de la Frontera en 1882 y durante su vida como músico ha dejado un gran legado de música religiosa y música para banda, así como una destacada producción sinfónica y obras de cámara.

Su primer contacto con la música se produce gracias a su madre, fantástica pianista francesa que le enseña sus primeras lecciones. Aprende solfeo y piano de la mano de Ángel Fernández Pacheco en la Real Academia de Música San Isidoro de Jerez y armonía con Pérez Monllor. A pesar de que sus padres se negaban a que se dedicara a la música, Beigbeder mostraba dotes de gran compositor en sus primeras composiciones a los catorce años.

Después de seguir sus estudios musicales en Madrid, se traslada a Roma y consigue el título de Músico Mayor Militar. Su vida profesional como militar se desarrolla en las distintas ciudades en las que estuvo destinado, África y Ferrol. En 1930 abandona el Ejército para fundar la Banda Municipal de Jerez que dirigió durante más de veinte años.

La primera marcha que compone es ‘Al pie de la cruz’ con tan solo 18 años. Sus obras están dedicadas sobre todo a imágenes jerezanas. Entre todo su repertorio procesional, ‘Cristo de la Expiración’ puede ser su mejor marcha. Otras conocidas son ‘Virgen del Rosario’- dedicada a la Patrona de Cádiz, que también aparece con el nombre de ‘Virgen de San Gil’, además de ‘Desamparo’, ‘Memoria Eterna’, ‘Cristo del Cachorro’ o ‘Santa María de la Paz’.

Su calidad como músico le lleva a recibir condecoraciones como el de Hijo Predilecto de Jerez, la Cruz del Mérito Naval y la concesión a sus hijos y descendiente la unión de apellidos Álvarez-Beigbeder “por haber acreditado suficientemente que dichos apellidos han sido prestigiados en sus actividades artísticas, donde alcanzó gran relieve en sus creaciones musicales.”