Mensajes, expulsiones y cofradías

Cuando este año se anunció que la Virgen de la Caridad en su Soledad luciría el fajín más mediático de los últimos años, las redes empezaron a echar humo. Pero la cuestión no terminó ahí, sino que también llegó al entorno interno de la corporación. En el grupo de una conocida aplicación de mensajería instantánea que ahora se ha convertido en vehículo informativo de prácticamente todas las corporaciones se llegó a tal punto que algunos miembros terminaron siendo expulsados.

Esto no pasa de ser una anécdota más dentro de la vida de las corporaciones, pero la cuestión se percibe como peligrosa cuando comienzan a nacer los grupos que van en contra de la junta de gobierno. Y es tal la inquina que hasta comienzan a llegar copias de los chats a páginas de información cofradiera.

El nacimiento de un nuevo modo de comunicación con los hermanos, mucho más eficaz y rápido que otros se ha convertido también en un arma de doble filo. Las copias pasan de un lado a otro de tal manera que ya hay quienes han tomado cartas en el asunto utilizando estos canales únicamente como medio informativo sin entrar a valorar otras cuestiones. Porque el más mínimo comentario hay quien lo utiliza como arma arrojadiza y termina elevando al cuadrado cuestiones que podrían haber pasado desapercibidas.

Los hay que se ceban con que determinado miembro de la junta de gobierno escribe con faltas de ortografía o quien utiliza estos canales para enviar memes variopintos. Y aquí es donde las juntas deberían tomar cartas en el asunto vigilando determinados grupos que acaban siendo carne de chistes y vídeos que nada tienen que ver con las hermandades. Son tantos y proliferan en cantidad entre las corporaciones: acólitos, grupo joven, junta de gobierno, hermandades con delegado del día, hermandades sin delegado… Al final el daño no acaba haciendo quien publique el contenido de ciertos chats sino quienes, formando parte de la hermandad, terminan usando cierta información para acabar haciendo a la corporación que pertenece. Y esto es lo que deberían hacerse mirar quienes llevan y traen conversaciones que muestran una imagen que acaba dañando un mundo que ya de por sí tiene que hacer frente a otros enemigos. El problema es que estos pertenecen al mundo interno de las cofradías. Y aquí es mucho peor el daño que se pretende.