La salud de monseñor Jesús Catalá, obispo emérito de Málaga, muestra signos de mejora tras varios días ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos. Según ha informado este lunes la Diócesis de Málaga, el prelado ha superado la fase más crítica de su convalecencia, presenta un estado estable y está respondiendo con eficacia al tratamiento médico.
El obispo fue trasladado a la UCI la pasada semana, después de sufrir una infección que sobrevino tras una intervención quirúrgica de próstata realizada el martes 29 de abril. Ese mismo día, y ante las complicaciones surgidas, fue reintervenido de urgencia, obteniéndose un resultado positivo, aunque se optó por mantener al paciente en observación intensiva.
Los primeros procedimientos médicos se remontan al 22 de abril, cuando Catalá fue sometido a una operación programada para extirpar un pólipo vesical, una intervención que se desarrolló sin incidencias.
A pesar de que su recuperación todavía exige cuidados intensivos, desde el Obispado se ha transmitido un mensaje de tranquilidad y esperanza, destacando que el obispo se encuentra fuera de peligro y experimenta una evolución satisfactoria.
Cabe recordar que monseñor Catalá presentó formalmente su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis el pasado 22 de diciembre, tras haber cumplido 75 años, tal como establece el Código de Derecho Canónico. Su servicio episcopal en Málaga comenzó el 10 de octubre de 2008, cuando tomó el relevo de monseñor Antonio Dorado Soto, y desde entonces ha ejercido un papel destacado en la vida eclesial de la diócesis.
La comunidad católica malagueña sigue pendiente de su recuperación, mientras se multiplican las muestras de afecto y oraciones por su pronta mejoría.





