De Cerca, Sevilla

Monseñor Saiz: «El 15 de agosto será un día para recuperar la tradición de nuestra procesión, para expresarle toda nuestra devoción por las calles de Sevilla»

El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz predicará la novena a la Virgen de los Reyes este año. Su primera vez, tras la toma de posesión el 12 de junio del 2021.

Desde Galicia, donde se encontraba peregrinando con más de 300 jóvenes de la Archidiócesis para participar de la Peregrinación Europa de Jóvenes (PEJ), don José Ángel ha compartido sus emociones de cara al itinerario de preparación a la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María.

Predicar la Novena a la Virgen de los Reyes es todo un honor para el sacerdote escogido, en este caso, – usted como arzobispo de la ciudad – pero también una gran responsabilidad. ¿Cuáles son sus sentimientos al respecto?

Mis sentimientos son el deseo de vivir con intensidad todas las celebraciones de la novena, expresar mi amor a la Madre e intentar ayudar a que los fieles reaviven más y más su amor y devoción a la Virgen de los Reyes.

Yo animo a todos los fieles de la Archidiócesis que todos estos días de la novena a la Virgen de los Reyes, contemplen las maravillas que Dios ha hecho en María, nuestra Madre; alegrarse intensa y profundamente por tener una Madre tan perfecta, tan bella, tan fiel a la voluntad de Dios, a confiarse en Ella en todas las situaciones y ocasiones de la vida, en las tristezas, alegrías, problemas y soluciones, también en el trabajo y en el descanso, en todo momento.

Los animo también a cogerse fuerte de su mano y a no soltarla jamás, a tomarla como Madre y a pedirle al Señor que nos ayude a crecer en la conciencia filial respecto a María, de que Ella es la Madre que nos acompaña siempre en el camino.

Durante la novena de la Virgen de los Reyes la contemplaremos: Peregrina en la fe; Madre de la esperanza; Madre del amor hermoso; Refugio y fortaleza; Esclava del Señor; Humilde nazarena; Causa de Ntra. alegría; Reina de los apóstoles y  Madre de la unidad.

¿Sobre su devoción a la Virgen, un momento fundante en su relación con María a lo largo de su vida cristiana?

Yo diría que más que un momento fundante, ha sido un proceso fundante. Destacaría el tiempo de mi infancia, sobre todo antes de entrar al seminario menor, cuando en casa por la noche, después de cenar rezábamos el Rosario en familia. Ciertamente en mi devoción y en mi amor a la Virgen María tiene un papel muy importante mi madre, su ejemplo de amor a María, su ejemplo de devoción mariana y de vivencia de mujer fuerte en la fe.

¿Cuál es su propuesta espiritual a lo largo de estos nueve días de oración para acercar a los fieles al corazón de la Virgen?

En el fondo vamos a entrar a la escuela de María, de su mano, vamos a profundizar en algunos aspectos de la vida cristiana en la peregrinación de fe que todos hemos de vivir, en la vivencia de la esperanza, del amor y de la fortaleza que el cristiano debe vivir en estos tiempos; también, la actitud de humildad y de servicio, la llamada a la santidad y a la misión que cada uno tiene en la Iglesia y en el mundo, siguiendo el ejemplo de María.

Los días de peregrinación a Santiago con los jóvenes de la Archidiócesis le estarán sirviendo de antesala para este itinerario de preparación a la solemnidad de la Asunción de María. ¿No es así?

Estos días están sirviendo mucho para interactuar con los jóvenes de nuestra Archidiócesis, para conocerlos personalmente en el tú a tú, para revivir la misión peregrinante de la vida, para rejuvenecer el corazón y para conocerlos más de cerca. Se trata de jóvenes de la ciudad de Sevilla y de distintos lugares de la Archidiócesis, lo que supone un enriquecimiento importante para mí, es decir, conocerlos en directo y compartir con ellos sus inquietudes, preguntas, vivencias de la fe y preocupaciones de futuro.

Tras dos años de ausencia obligada, la patrona de Sevilla y su Archidiócesis, Nuestra Señora de los Reyes, volverá a realizar su tradicional recorrido por los alrededores de la Catedral en la mañana del 15 de agosto. Un día grande para la Archidiócesis. Un sí a la esperanza. 

Cierto, será un día para recuperar la tradición de nuestra procesión, para expresarle toda nuestra devoción por las calles de la ciudad, para dar testimonio público de nuestro amor, de que queremos vivir como hijos suyos, de que queremos formar a su alrededor una familia, la familia de los discípulos de su Hijo Jesucristo, la familia de los hijos de Dios y de los hijos de María Santísima.