Una noche de fervor multitudinario sella el emotivo encuentro entre la Virgen del Carmen y el Nazareno, ‘Rey de Montoro’
La ciudad de Montoro vivió este sábado una de las noches más intensas y conmovedoras de su calendario religioso reciente. La celebración del cuarto Traslado de Evangelización, enmarcado en los actos preparatorios para la Coronación Canónica y Pontificia de Nuestra Señora del Carmen, congregó a centenares de fieles que abarrotaron las calles del casco histórico para participar de un acontecimiento ya imborrable en la memoria colectiva del municipio.
Pasadas las nueve de la noche, la imagen de la Virgen del Carmen partía desde su parroquia, escoltada por una muchedumbre entregada y envuelta en el sonido solemne de la Agrupación Musical Jesús Caído, que aportó una dimensión sonora de recogimiento y devoción al cortejo. El itinerario, trazado con esmero para resaltar el valor simbólico del camino hacia la Coronación, culminó en un momento de profunda carga espiritual: el encuentro con Nuestro Padre Jesús Nazareno en la Plaza de Jesús, en una escena de belleza serena y emoción compartida.
La incorporación de la venerada imagen del Nazareno —reconocido popularmente como el “Rey de Montoro”— supuso el punto álgido de la noche. Allí, la plaza y sus alrededores se vieron colmados de fieles que, desde aceras, balcones y rincones insospechados, quisieron ser testigos de una estampa histórica. El abrazo simbólico entre ambas devociones marcó un antes y un después en este recorrido espiritual hacia la Coronación.
Durante la procesión, la Virgen del Carmen lució con singular significado tres elementos de hondo valor simbólico: un rosario en su mano derecha en honor a la Patrona, los cordones de Nuestro Padre Jesús Nazareno en su izquierda —símbolo de la unión íntima entre Madre e Hijo— y el rosario bendecido por San Juan Pablo II, ofrecido en súplica por el Papa Francisco. Estos signos, visibles y poderosos, añadieron profundidad teológica a una noche cargada de emotividad.
El cortejo concluyó en la Parroquia de San Bartolomé, poniendo fin a una jornada que bien puede calificarse como auténtica catequesis popular vivida en las calles, donde la fe se hizo visible en cada mirada, cada canto y cada lágrima. El entusiasmo del pueblo, reflejado en la masiva participación de los hermanos de las hermandades del Carmen, del Nazareno y de la Humildad, fue testimonio de una religiosidad viva que sigue palpitando con fuerza en el alma montoreña.
El calendario continúa avanzando hacia la Coronación con la vista puesta en la próxima cita del miércoles 14 de mayo, cuando ambas imágenes visitarán la iglesia y la residencia de Nuestro Padre Jesús Nazareno, en lo que se prevé como un acto especialmente conmovedor junto a los ancianos de la localidad. Será, sin duda, otro instante de encuentro intergeneracional donde la ternura y la fe volverán a abrazarse.
Montoro camina así con paso firme hacia una fecha histórica, transformando cada traslado en un auténtico testimonio de amor mariano y fervor cofrade.










