La Parroquia de las Santas Margaritas de Córdoba ha anunciado la inminente restauración de Nuestra Señora de los Dolores, una actuación que supone uno de los proyectos patrimoniales más relevantes emprendidos en los últimos años por la comunidad parroquial. La noticia ha sido comunicada públicamente con un mensaje cargado de emoción en el que se subraya que se trata de una iniciativa especialmente esperada por los fieles y por todas las personas que han trabajado para hacerla posible.
En el comunicado, la parroquia manifiesta que «es para nosotros un enorme placer poder compartir con todos vosotros la ilusionante noticia de la inminente restauración de Nuestra Señora de los Dolores», destacando que depositar la imagen en manos de la restauradora Carmen Isabel Bernal Humanes constituye «un auténtico placer», convencidos de que será la profesional encargada de «devolver todo el esplendor que la Santísima Virgen merece tener».
Un proyecto impulsado por la parroquia y respaldado por numerosas personas e instituciones
La comunidad parroquial, encabezada por su párroco, Antonio Caballero, ha querido agradecer públicamente el trabajo desarrollado durante los últimos años para hacer realidad esta intervención. De manera expresa reconoce la labor realizada por el Grupo de Conservación y Puesta en Valor del Patrimonio de Las Margaritas, cuyos integrantes han dedicado «tantas y tantas horas y tantos y tantos sueños» para que este proyecto pueda ejecutarse.
Asimismo, el comunicado expresa su agradecimiento a la Diputación de Córdoba por «apostar por la conservación de un patrimonio histórico que suma calidad a la ciudad de Córdoba», afirmando que «sin vuestra dedicación nada de esto sería posible».
Las muestras de reconocimiento también se dirigen a Rafael Reyes Luque, definido como una persona que ha permanecido «una vida acompañando a la Señora sin moverte nunca de su lado», añadiendo el deseo de que «lloraremos juntos cuando regrese». Igualmente, la parroquia agradece el trabajo de Rafael Ramírez, del que afirma que «sin tus incansables horas de trabajo, nada de esto sería posible».
El comunicado concluye con una invocación profundamente devocional: «Dios te salve, Reina y Madre de las Margaritas».
Una devoción profundamente arraigada en el barrio
El proyecto de restauración recuerda que Nuestra Señora de los Dolores llegó hace décadas a la parroquia, procedente, según las hipótesis recogidas en el informe, de alguna parroquia vecina. En sus primeros años permaneció situada sobre una mesa en la parte derecha de la entrada del templo, vestida con saya y manto negros, además de un cíngulo decorado con pasamanería.
La creciente devoción de los vecinos propició que un grupo de mujeres del barrio asumiera el cuidado cotidiano de la imagen. Posteriormente fueron habilitadas dos capillas laterales en el templo, donde quedaron ubicadas Nuestra Señora de los Dolores y la Virgen del Carmen.
Con el paso del tiempo, la veneración hacia la dolorosa se incrementó notablemente gracias también a las numerosas donaciones recibidas, entre las que destacan un manto de terciopelo negro bordado con margaritas en oro fino, un terno de algodón igualmente bordado, una diadema dorada y un corazón de plata con siete puñales.
En la actualidad, el informe destaca que la devoción permanece plenamente viva. Cada semana se recoge una bolsa comunitaria repleta de velas ofrecidas por los fieles, mientras que resulta poco habitual que la imagen permanezca sin flores, muchas de ellas depositadas como cumplimiento de promesas. Además, cada Viernes de Dolores la Virgen es expuesta en solemne besamanos y preside el altar mayor durante la Eucaristía celebrada en su honor.
Una talla de notable calidad artística que podría ocultar una imagen barroca
Uno de los aspectos más relevantes del estudio elaborado por Carmen Isabel Bernal Humanes reside en la valoración histórico-artística de la imagen.
El documento señala que, pese a la escasez de datos sobre su procedencia, las facciones de la talla permiten intuir una obra de gran calidad, apuntando incluso a la posibilidad de que las numerosas intervenciones sufridas a lo largo del tiempo estén ocultando una imagen barroca.
El informe sostiene que la restauración «podría conllevar la recuperación de una obra de notable valor», enriqueciendo tanto el patrimonio artístico de la parroquia como el de la propia ciudad de Córdoba.
Un estado de conservación muy deficiente por intervenciones anteriores
El diagnóstico realizado por la restauradora concluye que la imagen presenta un estado deficiente de conservación, encontrándose «totalmente desvirtuada» como consecuencia de diversas actuaciones anteriores.
Entre las alteraciones detectadas figura la adaptación de la talla a un nuevo cuerpo y candelero que no se ajusta a sus dimensiones, además de la incorporación de brazos de nueva factura.
El informe también documenta la existencia de un repolicromado generalizado y diversas intervenciones ejecutadas con mala praxis, circunstancias que impiden contemplar correctamente la concepción original de la obra.
Una restauración orientada a recuperar la imagen auténtica
El proyecto tiene como finalidad desarrollar un proceso integral de restauración y conservación que permita recuperar la obra original existente bajo esas intervenciones posteriores.
Según recoge el informe, el objetivo es «realizar un trabajo de restauración y conservación de la imagen original que subyace bajo las intervenciones realizadas con mala praxis», favoreciendo una lectura adecuada de la escultura y contribuyendo simultáneamente al enriquecimiento del patrimonio artístico e histórico de la parroquia.
Del mismo modo, la actuación persigue la salvaguarda del patrimonio histórico y su adecuada puesta en valor, garantizando una correcta conservación para las generaciones venideras.
Cinco grandes objetivos para garantizar su conservación
Entre los objetivos generales establecidos por el proyecto figuran la restauración y conservación de Nuestra Señora de los Dolores, la salvaguarda del patrimonio de la Parroquia de las Santas Margaritas, la puesta en valor y difusión de la imagen, la concienciación sobre la importancia del correcto mantenimiento de las obras de arte y la contribución a la conservación del legado histórico-artístico.
Cinco meses de intervención distribuidos en distintas fases
La restauración tendrá una duración aproximada de cinco meses y se desarrollará siguiendo un cronograma perfectamente estructurado.
Las primeras semanas estarán dedicadas a los estudios técnicos, análisis, evaluación de daños, documentación de la obra y revisión de las intervenciones anteriores.
Posteriormente se abordará la intervención estructural de la imagen, seguida de la consolidación y fijación de los distintos estratos.
En una tercera fase se realizarán las catas de solubilidad, antes de acometer la limpieza destinada a eliminar repintes, restos de adhesivos y productos aplicados durante actuaciones anteriores consideradas inadecuadas.
Las últimas semanas estarán destinadas a la reintegración volumétrica, la reintegración de la policromía, la protección final de la obra, así como a la elaboración de la memoria final y del correspondiente plan de conservación preventiva, que servirá como guía para asegurar la adecuada preservación de la imagen en el futuro.





