Cruce de gallardetes, 💙 Opinión

Nuestros abuelos, abanderados de la Fe

La iglesia recuerda en este domingo la memoria de San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María y abuelos del Niño Jesús. Sus figuras pasan desapercibidas en las sagradas escrituras, pero si desde los primeros tiempos, estos santos son venerados por el pueblo fiel, pidiendo su intercesión en el día a día y de una manera en los últimos momentos.

San Joaquín y Santa Ana, son modelo para los cristianos y protectores de nuestros abuelos. Ellos tuvieron la dicha de ser los abuelos en la tierra de Jesús y a buen seguro, le hablaron y mostraron el amor de Dios.

Muchos de nosotros, aún tenemos la dicha de tener entre nosotros algún abuelo y otros, hace años que lo perdisteis, pero si coincidiremos en que su legado continua presente entre nosotros. Por ello, en este día, quisiera poner de manifiesto la importancia de su figura en nuestras vidas y de una manera especial, en la trasmisión de la fe y devoción.

Nuestros abuelos, han sido abanderados de la fe, pues ellos, nos enseñaron nuestras primeras oraciones. Aquellas primeras oraciones eran torpes, nos comíamos la mitad de las palabras, pero allí estaban al pie de la cama, en el templo y en cualquier lugar, para enseñarnos esas oraciones dulces que ellos también habían heredado y que jamás olvidaremos.

A día de hoy, en multitud de familias, los abuelos son los únicos transmisores de fe y piedad, frente a padres que no priorizan a Dios en la vida de sus hijos a pesar de pedir para ellos el sacramento del bautismo u otros sacramentos de la iniciación cristiana. A día de hoy, podemos afirmar que los abuelos están jugando un papel esencial, sembrando amor en los corazones de sus nietos y descubriéndole a Dios, para que así forme parte de su vida.

Todos tenemos devociones de antaño en nuestro corazón, un amor que nos mueve desde siempre hacía nuestras patronas y también hacía nuestros titulares. Nuestros abuelos, también nos han regalado ese legado de ser cofrades, el ser de cofrades “de toda la vida”, pasando la devoción de generación en generación, siendo este un regalo de incalculable valor.

Nunca nos olvidemos de ellos, pues por nuestros abuelos, muchos de nosotros somos de una determinada cofradía o nos paramos para entrar a los templos para hacerles una visita a nuestros titulares y rezarle. Nunca nos olvidemos de ellos y cuando nos falten, recemos esas oraciones que ellos nos enseñaron en su memoria, pues será el mejor recuerdo que podremos tener.

Nuestros abuelos, han sido y son abanderados de la fe, portadores de Cristo, que frente a viento y marea, han perdurado en sus creencias, sembrando esa fe en los corazones de sus descendientes. Los abuelos son eternos, porque están con Dios en su plenitud, velando por nuestros sueños e intercediendo para que nuestra fe nunca se apague.

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