Este domingo, la Ermita del Castillo de la localidad sevillana de Lebrija ha acogido la apertura del 250 aniversario de la bendición de la imagen de Nuestro Padre Jesús Atado a la Columna, titular de la Hermandad del Castillo. Una imponente imagen relacionada con el llamado «Círculo jerezano genovés«, en concreto con los talleres de los Vaccaro o de los Creci, escultores de origen genovés que recibieron y trabajaron en Jerez en torno al último tercio del siglo XVIII y que se relaciona con la destacada afluencia genovesa que se instala en Cádiz y en sus alrededores a raíz del cambio de ubicación de la Casa de Contratación y el monopolio del comercio con las Indias.
Un estudio de José María Romero Arana determinó la semejanza de esta impactante imagen que ahora cumple sus dos siglos y medio de existencia con la de Nuestro Padre Jesús del Consuelo, de la Hermandad jerezana del Transporte. A través de uno de los inventarios y libros de cuentas referidos a la Cofradía de Nuestra Señora del Castillo, se tuvo noticia de un hecho relevante para el devenir de la corporación y que determinó su trayectoria hasta la actualidad, la incorporación de la imagen de Nuestro Padre Jesús Atado a la Columna en 1771.
Con motivo de esta importante efeméride la corporación lebrijana ha apostado por una artista de primer nivel, Nuria Barrera Bellido, cuyo nombre está grabado con letras de oro en la cúspide de la cartelería religiosa contemporánea. De su inagotable creatividad ha nacido la magnífica obra que ilustra este importantísimo acontecimiento histórico.

Barrera ha concebido una composición lineal y terciada en la que la imagen del Señor es protagonista absoluta, custodiada por el color de la Hermandad y las fechas de oro que suman esos 250 años de historia documentada, 1771 y 2021. Todo ello coronado por la primera referencia documental del Señor y, cerrando la composición, la inscripción que reza en su primitivo altar en la que Barrera ha intercalado, aprovechando el espacio de la O, el gallo y los látigos que junto con la columna forman el escudo de la corporación.
La artista ha explicado que «la imagen frontal del Señor nos priva de su mirada para aferrarnos a sus manos que, aunque atadas, nos dan consuelo» y ha subrayado que «la imagen está recogida en algo tan simbólico y característico de este entorno como es su arquitectura«. Una obra que es «una mirada llena de historia» a través de unas pupilas «que hablan de entrega y generosidad«, que «recoge algo de ti mismo pero siempre te sobrepasa», ha desvelado Nuria Barrera.
Una nueva maravilla que viene a engrosar el patrimonio material de la Hermandad por obra y gracia de la infinita capacidad artística de una artista esencial que ya forma parte ineludible de la esencia pictórica y la memoria colectiva de la Semana Santa de Andalucía.








