La ciudad aljarafeña de Huévar ha sido testigo, esta cálida noche de agosto, de cómo se ha desvelado, para regocijo del universo cofrade, una nueva maravilla de Nuria Barrera, esta artista esencial que continúa desgranando su infinita capacidad artística por los cuatro puntos cardinales de Andalucía. Un venero de luz y fantasía que se evidencia inagotable con cada nueva obra que la magia de su pincel regala al universo cofrade y que ni siquiera el estío ni el recuerdo por la terrible actualidad, por la que se ha guardado un minuto de silencio, es capaz de hacer claudicar. Una nueva obra que protagoniza María Santísima de la Sangre, titular de la hermandad homónima de esta bella localidad sevillana, y que ha de servir para ilustrar sus Fiestas de Gloria, que se desarrollan el próximo mes de septiembre.
Una obra en la que el azul es la esencia de un cartel en el que Ella es eje central, escoltada, como homenaje al grupo de mujeres amantes y devotas de la Madre de Dios, que cada año las conciben para mayor Gloria de su Madre y Amiga, por las hermosas estructuras de papel que adornan su presencia, auténticas joyas efímeras que se difuminan en la memoria colectiva de un pueblo que solo late por Ella. Un trabajo minucioso y desinteresado en el que «cada papelillo que da forma y color es un ruego, una oración y un agradecimiento devocional», ha subrayado la artista durante su alocución.
Un cartel, en el que se muestra la dualidad de Pastora y Reina de la Virgen, en el que aparecen tres escenas, un triángulo divino y en la base a modo de peana la Romería, y en el que el eterno azul de Barrera es elemento esencial porque «el azul recortaba esta localidad de Huévar, en la que se respiraba el amor por Ella», cuando Nuria Barrera la conoció en primera persona, «como una flor que aguardaba con su Hijo en brazos en aquel pequeño rincón, resplandecía con su ajuar estival y sonreía». Un recuerdo imborrable en virtud del cual, «desde aquel día me encomendé a Su mirada y que guiase cada una de las pinceladas que anunciase su mes de Septiembre y sus días grandes».
Luz y color, espiritualidad y esencia… el pincel de Nuria Barrera ha vuelto hablar para convertir la pintura en magia y la magia en verdad y ración… y el universo ha vuelto a enmudecer, por obra y gracia de su arte incalculable.





