«No me mueve, mi Dios, para quererte, el Cielo que me tienes prometido, ni me mueve el Infierno tan temido, para dejar por eso de ofenderte. Tú me mueves, Señor. Muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido, muéveme el ver tu cuerpo tan herido, muéveme tus afrentas, y tu muerte. Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, que aunque no hubiera Cielo, yo te amara, y aunque no hubiera Infierno, te temiera. No me tienes que dar porque te quiera, pues aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera».
Con este Soneto a Cristo crucificado, también conocido por su verso inicial, «No me mueve, mi Dios, para quererte», una poesía mística de autoría desconocida, escrita en España a finales del siglo XVI y publicada por primera vez en 1628, ha querido comenzar Nuria Barrera hoy, la presentación de su nuevo cartel para este año.

En esta ocasión, se trata del cartel anunciador de la Hermandad de la Crucifixión de Málaga, una nueva joya que se queda en el corazón cofrade la ciudad de la Costa del Sol. La composición está protagonizada por el Señor crucificado, quien a sus pies tiene al cuerpo de nazarenos, dando éstos movimiento y dinamismo.
Barrera, que no da puntada sin hilo, ha plasmado a cinco nazarenos, como cinco eran las heridas que Jesús tenía en su cuerpo después de ser crucificado; o como los cinco pedazos en los que, según dicen, se rasgó el velo del Templo cuando Jesús murió. Como bien ha explicado la autora, «el número 5 tiene un significado especial en la Biblia y se utiliza como símbolo de la gracia de Dios, la perfección y la plenitud. A través de los diferentes episodios de la vida de Cristo, el número 5 se convierte en un recordatorio de la bondad de Dios hacia los seres humanos y la importancia de la preparación y la diligencia en la vida cristiana».
La escena queda envuelta en una cromática de tonos grisáceos, realizando la silueta de la Catedral malagueña, revoloteando nueve golondrinas, simbolizan do la esperanza, el amor, la luz, la resurrección, la pureza, la primavera, la renovación… Y nueve tenían que ser, pues «el número 9 se relaciona con el fruto del Espíritu Santo, que consta de 9 virtudes: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. Se relaciona con la resurrección de Jesús, que ocurrió en el tercer día después de su muerte, lo que simboliza la plenitud y la perfección de su obra redentora».
La artista sevillana ha querido enmarcar la escena con el texto «Crucifixión 2024» en tono morado, color identificativo de la Cofradía malagueña y ha deseado un maravilloso Lunes Santo soñado en un acto donde ha vuelto dejar constancia de su buen hacer y vuelve a dejar su corazón en otra magnífica obra que la hacen ser una apuesta segura en el mundo de la cartelería cofrade actual.





