La última vez que la hermandad lo bajó fue en 2017. El actual modelo de carrera oficial pesó en el cambio
Fue en la entrevista concedida a este medio de la candidata a hermana mayor de La Esperanza, Pilar Rojas, donde esta dio el sí a la posibilidad -siempre que salga elegida y se puedan ajustar los recorridos- de que la cofradía del Domingo de Ramos vuelva a bajar la Cuesta del Bailío.
Como reconoció Rojas, la hermandad de San Andrés no fue la primera (y tampoco fue la única en transitar por ese enclave durante muchos años), pero sin duda es la hermandad que se asocia a ese punto tan espectacular de la geografía cordobesa.
En consecuencia, el paso por la Cuesta del Bailío era una de las señas de identidad de la Hermandad de la Esperanza, que discurrió por el mismo, por última vez, el Domingo de Ramos de 2017 y, si la aspiración de Rojas sale adelante, en 2025 podría volver al itinerario de la institución nazarena.
Fue el primer año que la carrera oficial se distribuía en el entorno de la Catedral, cuando La Esperanza bajó el Bailío por última vez y, desde entonces, no se ha vuelto a disfrutar de la estampa de la hermandad pasando junto a su retablo cerámico ubicado en la cuesta.
El cambio
En aquel 2017 la disposición del entonces nuevo recorrido común no atendió a las propuestas alternativas de carrera oficial (empezando en Cardenal González), y se privó a los fieles de buena parte de puntos que, hasta ese momento, eran tradicionales.
En la hermandad de San Andrés no se quiso renunciar al Bailío, pero al cuadrar los recorridos de las cofradías, a La Esperanza le tocó bajar hasta la Magdalena, para desde ahí tomar Alfonso XII, Lineros, etc., para llegar a Ronda de Isasa y ala Puerta del Puente. En consecuencia, la bajada del Bailío implicó un itinerario bastante extenso que, posteriormente, se desechó. Hasta la actualidad, en que la cofradía regresa por San Fernando, Capitulares y San Pablo hasta San Andrés.
El cambio, si se produjera, a buen seguro embellecería el itinerario y retornaría a La Esperanza a uno de sus lugares más señeros.





