Resulta muy complejo de explicar que lo que ayer era un grave problema, hoy carezca de importancia.
A raíz de la última sorprendente información generada en torno a la Salud de Puerta Nueva, derivada de la celebración de un concierto de marchas en honor de Nuestro Padre Jesús de la Salud, pese a que el decretazo perpetrado por Pedro Soldado impide la celebración de cultos (de momento), indicábamos que la realidad se empeña en demostrar que supera con creces a la ficción.
Una verdad indiscutible que se vuelve a evidenciar con el anuncio realizado a los hermanos de la corporación, indicando que la salida procesional del próximo Jueves de Pasión se realizará con el hábito nazareno.
Otra decisión extremadamente llamativa, toda vez que entre las razones esgrimidas por el delegado diocesano de Hermandades y Cofradías, para cesar fulminantemente a la Junta de Gobierno presidida por el hermano mayor de la corporación, Rafael Cano, se incluía «la realización de Estación de Penitencia con hábito nazareno sin el conocimiento de la autoridad diocesana» competente, buscando un reconocimiento que, según alega palacio, no les corresponde al no ser hermandad de penitencia de pleno derecho. Por lo que resulta muy complejo de explicar que lo que ayer era un grave problema, hoy carezca de importancia.
Una nueva incongruencia, que, pese a los aplausos, cómplices y vergonzantes, del sector de prensa habitualmente connivente con el poder establecido, a cambio de conocidas dádivas, vuelve a poner en tela de juicio las razones que amparan un proceso, que parecen irse difuminando paulatinamente, pero que probablemente no será la última. Llegados al punto en el que nos encontramos, no descarten más decisiones sorprendentes en torno a este enojoso asunto. Veremos.





