Esta semana pasada ocurrió otra vez. El milagro de la solidaridad y la caridad se hizo posible, y todo gracias a una cofradía, como casi siempre en esta bendita ciudad de Málaga.
Las Hermanitas del Asilo de los Pobres hacían un llamamiento, indicando que les faltaba material higiénico básico. Y en pocos minutos la maquinaria cofrade se puso en marcha, en concreto la Hermandad de Mediadora, y antes de que acabara el día, el problema estaba resuelto.
Y es que no es oro ni plata, por todo lo que relucen las Cofradías, aunque muchos agnósticos no lo crean.
Jesús nos dijo que la mano izquierda no sepa lo que ha hecho la mano derecha. Pero yo le pregunto, Padre Nuestro ¿no deberíamos de santificar nuestras acciones, dándolas a conocer? Aunque sólo sea un poquito.
Claro está que esta pregunta la hago en los momentos de debilidad que todo cristiano tiene. Y después le pido perdón a Nuestro Padre, por cuestionar uno de sus “mandamientos”.
Pero es que hermanos cofrades, nos tocan tanto las narices, con el Oro, con la Plata, con los Tronos, con los Mantos, con el esto y con lo otro, que ya se cansa uno. Si ya lo sé, que si te han dado en una mejilla, que pongas la otra.
Pero es que hermanos cofrades, ¿tenemos que aguantar tantos ataques gratuitos? Sí, sí, que ya lo sé. Tenemos que aguantar, como aguantaros los primeros cristianos. Y los segundos, y los terceros.
Bueno pues el milagro se repitió y esta vez gracias a la Hermandad de Mediadora de la Salvación. Mañana, serán nuevos milagros y será cualquier otra cofradía de Málaga, de Andalucía y del Mundo. Sí porque el encuentro internacional de Cofradías y Hermandades celebrado en la Capital de la Costa del Sol, si algo ha dejado claro, es que el movimiento cofrade goza de buena salud y somos un poco más fuertes que ayer, y un poco menos que mañana. Nadie nos puede parar, porque todo no es Oro y Plata, lo que reluce.





